Red de escritores en español

sábado, 8 de agosto de 2009

Chicos y grandes

Pensar que cuando los chicos son chicos los problemas tambien son chicos. Un " no" a una golosina, a un paseo. Y cuando son grandes los problemas tambien se vuelven grandes. Que con quien se juntan, que los familiares de la novia, que el lugar que eligen para vivir juntos, que la vida que hacen.
Como en este cuento.


De padres e hijos. Nahuel y Mariana vivían en Capital. El tenía ventiocho años, ella cuatro menos. Se conocieron por internet. Apenas empezaron a salir juntos iban a bailar, a pasear por los bosques de Palermo, a sentarse en algún bar invitando a amigos tanto de él como de ella. Tambien él muchas veces le regalaba flores o algun collar que vendían por la calle.
A los seis meses se presentaron ante sus padres. Los de Nahuel, Roberto y Alicia decían que Mariana les pareció una chica encantadora. Dulce, suave y algo tímida a la vez. En cambio a José y Mónica, los padres de Mariana, Nahuel no les cayó nada bien. Apenas salió de su casa de Villa Urquiza empezaron a criticar los tatuajes en los hombros que dejaba ver su musculosa blanca, el aro que tenía en una oreja, la cantidad de cigarrillos que fumaba o su manera de comer, ya que esa noche en que lo conocieron se había devorado como siete empanadas.
Con el paso del tiempo José y Mónica la seguían criticando a Mariana por el novio que había elegido pero ella no les llevaba el apunte. Razón por la que Nahuel no fué nunca mas a su casa. En cambio ella si iba a buscarlo a él al departamento que tenía con sus padres en Flores y muchas veces se quedaba a comer o ver alguna película.
Dos años después Nahuel y Mariana decidieron alquilar una casa en Merlo para estar los dos solos. Esto les cayó como un balde de agua fría a los padres de ambos. Los de Nahuel decían que primero debían casarse, mientras que los de Mariana empezaron a quejarse que era lejos, que con él la iba a pasar mal o que no la iban a poder ver casi nunca. Hasta fueron a la inmobiliaria a hablar con los dueños para impedir la operación. Hecho que finalmente no ocurrió gracias a la intervención de Mariana y Nahuel, quienes les ordenaron irse y no interferir en sus vidas.
Una vez en su nueva casa convivían perfectamente. Nahuel con su camioneta llevaba a Mariana hasta el shoping de Devoto, donde trabajaba en un negocio de ropa. Y después se dedicaba a hacer fletes.
Volvían como a las diez de la noche. Comían algo, se bañaban y después se iban a la cama. Donde se quedaban mirando tv o jugando a toquetearse y besarse entre las sábanas.
Los padres de Nahuel seguían rezongando. Aunque lentamente se fueron calmando hasta aceptar la realidad. Igualmente se mantenían comunicados por teléfono y Nahuel a veces iba a visitarlos. En cambio José y Mónica continuaban con sus reclamos. Les decian a Mariana que los abandonó o que no les importaba mas nada de ellos. Al tiempo que la llamaban como cinco veces por día a su celular y todos los Domingos aparecían en su casa de Merlo.
Hasta había veces que Nahuel y Mariana querían pasear o reunirse con alguna pareja amiga aprovechando que era el único día que no trabajaban pero no podían porque venían los padres de ella. Quienes además criticaban que la casa era muy chica, que a la tarde el sol se hacía insoportable en el pequeño patio que tenían o que si pensaban tener un hijo no había lugar donde meterlo.
De a poco Nahuel se fué cansando de todo esto. De no poder salir los Domingos con su novia, de tener que soportar la mala onda de sus futuros suegros. Encima tenían que recibirlos con la comida lista y con poca sal, ya que José sufría de alta presión. Si no se enojaba.
Un día Mariana les dijo a sus padres que no vinieran el Domingo, que iba a pasarlo con su novio en el Tigre. Lo que provocó la ira de José. Decía que prefería a cualquiera que conocía por ahí antes que a él, que le daba lo mismo si andaba bien o mal de salud, si vivía o moría, etc. Esto hizo que Mariana finalmente optara por agachar la cabeza y anulara el paseo. Nahuel apenas se enteró se enojó un poco. La acusó de ser una chiquilina que se deja llevar por lo que le dice su papito.
Otro Domingo Nahuel fué el que se encargo de decirle a los padres de ella que no fueran siempre. Que a veces querían salir a pasear, estar solos o reunirse con amigos. Ni bien terminó de hacer este comentario su futuro suegro se puso de pie gritando que él no es quien para intrometerse en su relación con su hija, que es un desconocido cualquiera. Hasta lo acusó de ser un simple fletero que se aprovechó de la mejor posición económica que Mariana tenía.
Nahuel se levantó e intentó pegarle una trompada. Pero tanto Mariana como su madre se encargaron de separarlos y pedirles que se calmen y vuelvan a la mesa. Estuvieron un buen rato en silencio hasta que después empezaron de a poco a hablar de otros temas. De la pelea entre el Gobierno y el campo, de que ya estamos en otoño y el calor no quiere irse, de fútol, etc.
Luego hicieron lo de siempre. Mariana y Mónica sacaban y lavaban las cosas que había en la mesa para luego servir el helado. Mas tarde, como también solían hacerlo habitualmente, fueron al living a tomar café mientras hablaban y miraban televisión. Con la diferencia de que esta vez Nahuel no lo hizo. Se fué a dormir argumentando que le dolía la cabeza. Cuando los dos volvieron a quedarse solos, a eso de las cinco, Nahuel le dijo a Mariana que ya estaba harto de su futuro suegro. De soportar sus caprichos, sus críticas. Ella le contestó que era de caracter fuerte y la dominaba. Además le hizo saber que despueés de todo era su padre y no quería pelearse con él. Aunque reconoció que tanta intromisión a ella también la molestaba pero que no podía hacer nada para evitarlo. Nahuel pegó un puñetazo contra la mesa y se fué a la cama.
Con el correr de los días la relación entre ellos fue cambiando. El a veces se levantaba y se iba con su camioneta a hacer fletes. Dejando que ella se tomara el tren Sarmiento hasta Liniers y de ahí algún colectivo que la llevara a su trabajo. También cuando los dos volvían a su casa después de cenar se quedaban en silencio en la cama mirando tele hasta dormirse. No hacían nada mas. Y no faltaban las fuertes discusiones que tenían sobre la actitud de los padres de ella. Además los Domingos cuando estos venían él desaparecía. Iba a comer afuera, a tomarse una cerveza en algún bar, a la cancha a ver a San Lorenzo o a visitar a algún amigo.
Hasta que hubo una mañana en la que Nahuel tomó a su novia del cuello y la acorraló contra una pared diciendo que esto no podía seguir así, que haga algo con sus padres. Luego la besó en la frente y se fué en su camioneta.
El Domingo siguiente Mariana intentó hablarles sobre ese tema pero no hubo caso. José levantó la voz y siguió con lo mismo de siempre. A la vez que criticaba a su novio argumentando que era un atorrante, que se aprovechaba de ella por su mejor nivel social, y que con él no iba a tener ningún futuro. Mariana le explicó que no era así pero su padre le dijo que él es una persona grande, tiene experiencia y conoce a fondo la situación. A la vez que su madre le comentaba que ellos la querían mucho, que hacían todo lo posible para cuidarla y su mayor deseo era que fuera una chica feliz.
A eso de las seis, una vez que terminaron de merendar, José y Mónica se fueron. Mariana se sentó en un sillón del living y empezó a llorar. Sentía que sus padres le estaban arruinando el noviazgo sin que ella pudiese ponerles freno.
Tres horas mas tarde vino Nahuel. Les preguntó si habia hablado algo con sus padres y ella le contestó que si pero que no pudo hacer nada. El arrojó un vaso contra una pared gritando que fué un tonto por haberse enamorado de ella, que si sabía de todo esto se buscaría otra chica o que de este modo la relación entre ellos no tenía sentido. La cara de Mariana volvió a llenarse de lágrimas. A la vez que le volvía a repetir que ella era de carácter debil y no podía enfrentarse a su padre.
Durante la otra semana Mariana notó que sus padres ya no la llamaban. Al llegar el Domingo vió que su novio salió bien temprano. Siempre solía hacerlo alrededor de las once de la mañana. Le resultó extraño que llevara dos enormes bolsos con un montón de ropa. Le preguntó y Nahuel dijo que iba a visitar a sus padres. Y ya que está le dejaba a su madre algunas cosas para lavar. También le recomendó que no se preocupe, que se quede eperando a su papito. Quien vendría en algunas horas.Sin embargo el tiempo pasaba y José y Mónica no aparecían, lo que le pareció raro. Probó en llamarlos y no contestaban, los llamó a su casa y tampoco. Siguió probando pero nadie atendía.
Llegó la noche y estos nunca vinieron. Su novio tampoco apareció. Lo llamó a su celular y respondía el contestador. Habló al departamento de Flores y su madre le dijo que no sabía nada. Que supuestamente estaba con ella.
A la mañana siguiente Nahuel tampoco regresó. Mariana lo llamó y nada. Luego pidió licencia en su trabajo y fué a la casa de sus padres a ver lo que ocurría. Los encontró en el suelo ahorcados con sábanas. Se agarró de la cabeza. Empezó a llorar y gritar. Estaba desesperada y no sabía que hacer. Probó llamar de nuevo a su novio y este no daba señales de vida. Siguió intentando sin tener éxito alguno.Luego los días pasaron y Nahuel jamás volvió.

4 comentarios:

Carmen Rivero dijo...

Hola Gus, me ha gustado la historia sobre todo por lo que tiene de real, aunque no me esperaba ese final, lo confieso. Creo que has transmitido un buen mensaje, hace falta mucha tolerancia y respeto Gus, mucho respeto….
Un beso enorme y el abrazo…pues igual de grande…faltaría más….
Que tengas muy buena semana...sin mucho frío.

Lao dijo...

Tremendo.Es cierto, los problemas de los grandes son proporcionales, pero a su vez la vida te enseña a desarrollar defensas, no queda otra que trascender el dolor. Pero que te quiten un chupetín, pierdas a tu papá cuando chico, duelen mucho;
a diferencia que un chico viene provisto con ciertas defensas con la cual se las rebusca.Con el tiempo, con la conciencia de lo malo, las pierde...pero con los años las recupera nuevamente si pone de sí mismo...y se vuelve como un chico, se unen las puntas...cuanto antes mejor...trascender el dolor. Un abrazo!

Gustavo dijo...

Hola Carmen que tal. Bueno... justamente esa es la gracia del cuento. Crear finales inesperados jaja. Que cueste imaginarselos. Aca esta semana ya no hace tanto frio. Hoy llego a hacer 21 grados.Nada que ver con las otras que pasaron. Te mando un abrazo y que andes bien. Chau

Gustavo dijo...

Que tal Lao como andas. Recien te mande un email con una feria que va a haber en la plata. Ojala pueda servirte de algo. Te mando un abrazo y que tengas buena semana. Chau