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sábado, 7 de junio de 2014

Las hojas y las letras

Las hojas y las letras


A Esteban le gustaba escribir cosas que se le iban ocurriendo. Notas, textos, algun cuento o poema tal vez. Los escribía para luego releerlos y corregirlos cuantas veces él creia necesario. Luego los guardaba en una carpeta que tenia en un cajon.

Y mas tarde, con el avance de la tecnologia, tambien lo hacía desde su computadora. Para despues imprimirlos y archivarlos.

Una mañana quiso hacer lo mismo. Se le antojaron unas frases. Intentó llevarlas al papel. Tomó una birome pero esta no le anduvo. Al probar con otra tampoco. Fue por una tercera y le pasó lo mismo. Le resultaba extraño que todas no le anduvieran al mismo tiempo. Porque que cada tanto una le dejara de andar era normal. Pero no todas a la vez.

A la noche, al volver intento de nuevo pero tampoco tuvo suerte. Probó hacerlo en el formato word de su computadora. No llegaba a escibir la primera letra y se borraba automáticamente. Despues la máquina se quedaba colgada y no podía hacer mas nada. La reiniciaba pero le pasaba siempre lo mismo. No encontraba explicación para ello. Porque todo lo demas funcionaba normalmente. De modo que la computadora no aparentaba tener ningun problema.

Al otro día Esteban fue a la librería a comprar dos biromes mas. La señora que lo atendió las probó en un papel . Estas funcionaban normalmentre. Llego a su casa. Se acordó que debía comprar algunas cosas que le faltaban en el super. Las anotó con una de estas lapiceras. Iría despues que terminaba de escribir lo que no pudo en la jornada anterior. Sin embargo esta vez tampoco pudo. Las biromes dejaron de andar. Encendió la computadora y le volvia a ocurrir lo mismo de la noche pasada. Empezó a preocuparse. Le resultaba insólitos estos hechos. Que nada le funcione a la vez.

Salió enojado al supermercado. Compró leche, gaseosa, pan, galletitas, fiambre, algo de frutas y verduras. Regresó a su casa. Acomodó los alimentos en los distintos sitios de la cocina.

Despues otra vez a su pieza a continuar su lucha. Sacudió las biromes. Las probó y andaban normalmente, incluso las que tenía de antes. Pero otra vez, cuando quiso seguir con lo que quería anotar, ninguna le anduvo. Cargado de ira, Esteban empezó a aprietar las biromes contra la hoja haciendo mamarrachos. Estas funcionaron normalmente. De nuevo prosiguió a continuar con lo que se había dispuesto. Cosa que le resultó en vano. No sabía mas que hacer o pensar. Probó con la computadora y era exactamente lo mismo. Andaba internet, podia jugar, leer y comentar paginas, entrar en facebook, youtube, chatear, etc. Pero cuando quería escribir algo en word se colgaba y no podia usarlo.

Esteban caminó al placard. Sacó del cajon la carpeta donde tenía todas sus cosas. No pudo creer lo que observó. Todas las hojas y papeles en blanco. Como si jamás fuesen escritas. Le vino un ataque de nervios. Todo lo archivado allí durante meses, años, incluso muchos pasaban la década. Se tiró vencido a la cama. Jamás tuvo o vio algo así. Era insólito. No sabía a quien reclamar. Lo demas funcionaba a la perfección. Solo le ocurría cuando él queria escribir algo. O peor aún, lo almacenado de antes. Tantas palabras, poemas, cuentos. Todo quedó perdido. Si se acordaba de algunos debería volver a escribirlos de nuevo, aunque ahora le resultaba imposible, y otros quedaron perdidos para siempre.

Durmio durante varias horas. A la noche para despejarse comió algo y se quedó mirando television. Sin embargo por mas que lo intentara jamas podia dejar de pensar en todo aquello.

A la mañana siguiente Esteban fue a tomar de nuevo el cuaderno. No se daba por vencido. Sin embargo este lo esquivaba. Intentaba agarrarlo y se escapaba. Como si fuera un mosquito. Probo con la birome y le pasaba lo mismo. Con otra y tambien. Esto lo lleno aún mas de sorpresa. Intento varias veces hasta que estos utensillos le ganaron por cansancio.

Fue al baño y se mojo la cabeza. Después salió a dar una vuelta a una plaza que se hallaba a dos cuadras de donde vivía. Todo estaba en orden. Los niños jugando a la pelota, abuelos conversando en los bancos, señoras que paseaban a sus perros.

Regresó horas mas tarde. Fue a su cuarto. Abrió de nuevo el cajón donde antes tenía su carpeta con todos sus escritos. De allí empezó a salir una caravana de letras, números y signos que se dirigían hasta la puerta para despúes perderse. Una vez que la procesión termino la carpeta salió volando. Tomó su cuaderno. En la primera hoja había un enorme cartel que decía. "Estamos cansados de que nos utilicen para descargar sus sentimientos, penas, emociones, ideas, etc. Queremos ser libres. Firma: Las hojas y las letras" Una vez que Esteban termino de leer esto el cuaderno tambien salió volando.

Fue a la computadora. Puso el word y apareció ese mismo cartel.

7 comentarios:

magu dijo...

DEAR GUS

Qué se dejen de hinchar ¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿
asi mismo te lo digo
qué se dejen de hinchar
que no armen ni sindicatos ni hagan piquetes ni paros ni pidan acuerdos paritarios

si las letras y los papeles no hacen eso ¡para qué sirven entonces? ?para hacer facturas de cobro? qué se dejen de jo y sean nuestros elementos terapéuticos catárticos, pediré una inspección el presidente de la cámara artículos de librerías para que decomisen a todas las fojas de papel y biromes que no quieran hacer su trabajo ¡qué pretenden hacer sino? o lleguemos a un acuerdo, no más de una carilla diaria para descargar emociones y sentiminetos negativos, jajaja
genial tu cuento GUS
justo escribí algo sobre las primeras partituras medievales (tardamos muchos siglos en poder escribir melodías, no asi con las letras, con la literatura, fue más pronto) beso nene

LAO Paunero dijo...

Este cuento es muy imaginativo, demostraste muchas luces Gustavo! Me gustó mucho leerlo! UN ABRAZO

magu dijo...

GUS
cuando falleció mi tío GUSTAVO, heredé su pc y tenia su mail abierto, con su clave de seguridad sin poder sacarla, entonces vi su correo y envié a todos dus contactos la noticia de que había fallecido. Hace poco, con el nombre de él, con su mail, le envié a una gente mala, un mensaje diciendo: magú no le teme a los matones, confía en DIOS y en su amor, su protección y en su justicia. //seguramente esa gente sabe que lo escribí yo y que mi tío falleció, pero me sirvió. Al día siguiente la clave de seguridad no estaba más y no pude volver a entrar al mail de mi tío. Me pregunto si desde el cielo, se enojó, o si pensó que realmente la misión de su mail para protegerme y ampararme, ya estaba cumplida, (pienso esto segundo ¡y vos?) besos

RECOMENZAR dijo...

un minirelato con todas las luces
:)

maria cristina dijo...

Gustavo, original protesta de las letras, quizás Esteban pueda intentar llenar hojas con dibujos y cuentos infantiles para que cambien su actitud! Un abrazo!

Armando dijo...

Me ha gustado mucho Gustavo.
Un abrazo.

Gustavo dijo...

Hola como andan. Me alegro que les haya gustado. Y si. Nosotros usamos las letras para descargar las emociones o lo que se nos ocurra. Algun dia se deberán cansar jaja. O cobrarnos algún peaje por letra o palabra utilizada. Un abrazo y buen finde