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domingo, 13 de noviembre de 2016

El caseron de Jose

El caseron de José



José vivía en un amplio caserón. Era un ermitaño. No salía a ninguna parte Pedía los remedios o las compras necesarias por teléfono. Cuando se sentía mal hacía lo mismo con los médicos.

Todas las noches, antes de acostarse, se dirigía al jardin que se ubicaba al fondo. Se sentaba un rato en el pasto al lado de la tumba de Alicia, su ex mujer. La tocaba, acariciaba mientras le decía algunas palabras.

Alicia tenía cancer. Con el tiempo se le fue agravando. En los últimos meses terminó postrada en la cama. El día de su fallecimiento José cavó un pozo en la tierra depositando su cuerpo allí. Luego de enterrarla puso cemento encima para después pintarlo de blanco. Y encima en letras negras puso su nombre, fecha de nacimiento y de deceso.

Desde allí, con la promesa de no abandonarla no salió mas de la casa.

Tenía un gato negro. A quien lo cuidaba. Lo mimaba, le daba de comer, lo bañaba. Lo había encontrado una noche asomado en una de las ventanas que daba a la calle. Jose le dió agua y comida y el gato entró. Desde ahí aquel felino pasó a ser su única compañía.

También le gustaba tocar cada tanto el piano. Solo que cuando lo hacía le venían recuerdos de Alicia, ya que ella era la que mejor se desempeñaba. Aparte de ser profesora y participar en una orquesta. Su pasión eran los libros. En una habitación tenía una enorme biblioteca. Había ejemplares de Shakespeare, Marx, Borges, Roberto Arlt, Agatha Christie. Contaba con tantos que con el tiempo se los olvidaba y volvía a releerlos.

Su otra pasión era la música. En el living tenía un tocadiscos. Coleccionaba obras de Vivaldi, Mozart, Beethoven. Se la pasaba horas escuchándolas en un sillón. Cerraba los ojos para concentrarse mas. Lo transportaban. Le venían recuerdos de cuando salía con Alicia al teatro, al cine, a cenar. Imágenes de su adolescencia, de sus padres que ya hace años que ya no estan.

Una mañana José no despertó. Su gato, quien dormía en el piso a su lado al ver que no se levantaba le lamía la cara, apoyaba sus patas como para despertarlo. Pero el cuerpo continuaba inmóvil.

Sin embargo por las noches, en aquel caserón, se veían las lámparas encendidas. Se oía música clásica a todo volumen. Las ventanas completamente abiertas. Y el gato que no paraba de maullar.

7 comentarios:

Rosana Marti dijo...

Hay personas que se quedan atrapadas por motivos diferentes, se llevo al amor de su vida. Y eso no es del todo incorrecto, si un ser querido se va y ve que otro ser querido sufre su ausencia, cabe la posibilidad que se acabe yendo. Un romántico relato que me atrapó desde la primera frase. Los gatos además son grandes viajeros astrales, por ello tienen una magia especial.

Un fuerte abrazo Gus!!

Sneyder C. dijo...

Cuántas personas viven atrapadas en su particular mundo después de haber sufrido la perdida de la persona amada.

Relatas una bonita historia de amor que me ha encantado.

Un cálido abrazo

María Perlada dijo...

Que entrañable lo que has escrito amigo, ese maullar como llorando del gato desesperado por esa falta de su amo, también los gatos sufren, como hace poco he comentado en otro blog, ellos sienten la ausencia y se apegan a quienes les cuidan.

Entrañable entrada donde la esencia que saco de este maravilloso relato es el apego de las personas y animales cuando amamos lo difícil que resulta después desapegarnos de ellos.

Excelente relato de principio a fin, amigo.

Me quito el sombrero y te aplaudo.


Un gran beso.

maria cristina dijo...

Una historia tierna y entrañable, Gustavo, un abrazo!

RECOMENZAR dijo...

Me has encantado
una historia diaria llena de emociones maravillosas
abrazo desde Miami

CRISTINA dijo...

Hola Gustavo, hay veces que las persona nos quedamos atrapadas en situaciones que no van superando día a día. Y no podemos evitar el sufrimiento y el desgaste físico emocional. Lo único que hacemos es pensar y pensar en lo que sucedió, y el lo que deberíamos haber hecho o dejado de hacer. Buen relato!
Un grande abrazo.

Gustavo Yandros dijo...

Muchas gracias a todos por sus aportes, visiones y valiosos comentarios. Les mando un gran abrazo!