Red de escritores en español

domingo, 24 de septiembre de 2017

Aquel campo

Aquel campo
 
El sol se apagó. Los ríos que bañaban aquel campo ahora eran de un fuerte color naranja, tenían burbujas y despedían humo de su interior. Como si estuviesen hirviendo. 


Las ramas de las plantas y árboles que se hallaban en ese sitio fueron reemplazadas por tentáculos. Los cuales terminaban en bocas con dientes que no hacían mas que comerse entre ellos.


Había perros, gatos, liebres que corrían sin rumbo como enloquecidos. Una vez que se encontraban no paraban de pelear hasta matarse.


Luego bajaban unas enormes aves grises con enormes colmillos. Estas devoraban los cadáveres que iban quedando en el suelo.

De la tierra se levantaban esqueletos de seres humanos con sus ojos rojos. Quienes entre ellos se tomaban de las manos, se golpeaban, caían y volvían a hundirse en el suelo. Para luego emerger otra vez y luego de pelear volver a caer. 


Mas tarde comenzaron a producirse explosiones por todas partes. Del cielo caían bolas de fuego incendiando, matando y destruyendo todo lo que había en la zona.
Horas después todo eso se había convertido en un gigantesco manto de cenizas.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Alrededor de las siete


Alrededor de las siete

A eso de las siete
el sol vuelve a hacerse presente.

Un gato muestra sus dientes
paseando entre la gente.

Ese perro desea que su dueño se despierte
para llevarlo a caminar por el cesped

Un vendedor espera que lleguen los clientes
con el objetivo de hacerse de billetes.

Al cabello de la niña su madre le pasa el peine
quitándole todas sus liendres.

Un abuelo de saco verde
pide un cafe con leche

Hay señoras conversando hasta que el timbre suene
y sus hijos en el patio de la escuela se queden

Debajo un cartel que dice se vende

personas envueltas en sábanas duermen

Aquel motociclista con oscuros lentes
casi atropella a un hombre esperando que su colectivo llegue

Sobre una disquería de la vereda de enfrente
suena un tango de Pugliese

En aquel puesto de la avenida Corrientes
hay un diario abierto en la pagina veinte

Mientras tanto desayuno algo caliente
en una mañana de setiembre

domingo, 27 de agosto de 2017

Anda la noche





Noche que andas

Deambulando por la ciudad

Junto a coches que no quieren dejar de avanzar

Sentándote en un bar

Observando como la gente viene y va


A las hojas secas que con el viento no paran de danzar


Bebiendo una cerveza al pasar

Sintiendo la brisa y la humedad

Tambien una música sonando desde mas allá

Acompañada de voces que vienen de otro lugar

Mientras el reloj se encarga de mostrar

Como lentamente las horas se van

Hasta que mas tarde nuevamente el sol saludará

A montones de chicos que salen de bailar

Y vos te iras nuevamente a descansar

sábado, 12 de agosto de 2017

Billetes

Billetes

Billetes que en la cartera engordan su interior
igual que en el bolsillo de un pantalón
de alguien que seguramente hoy los utilizó

Billetes que son necesarios
para afrontar los días del calendario

Billetes que convierten
Billetes que corrompen
Billetes que enojan
Billetes que transforman


Billetes que sobran
Billetes que faltan.
Billetes que se van
sin decir cuando volverán


Queriendo mas
Saliendo a protestar
a huelgas generar
Aunque tambien a matar
O creerse superior por poseer mayor cantidad

Billetes que pueden llevar a cenar en un hotel cinco estrellas
También a mendigar sobre una vereda
Que hacen que suba o baje el nivel social
dependiendo de cuantos hay

Billetes que no son mas que papeles sucios con olor
gastados de andar entre tantos dedos bañados de sudor
que alguna vez alguien pinto
y les dio un valor

sábado, 29 de julio de 2017

Sale y se va

El sol sale, se queda un rato y después se va.


O sera que nosotros somos los que salimos

Permanecemos un tiempo





Y luego nos vamos

sábado, 15 de julio de 2017

Una tarde mas



La tarde que ya se fue

Pasadas las seis

En este séptimo mes

Para nunca mas volver



domingo, 2 de julio de 2017

La sed de Roberto

La sed de Roberto

Eran las dos de la tarde. Roberto no daba mas de la sed. Estaba en Corrientes y Talcahuano. Fue a un kiosco. Eligió un agua saborizada. La puso en el mostrador para que se la cobraran. El encargado el dijo que no podía llevarla. Roberto asombrado le preguntó los motivos y este le dijo que no sabía. Pero tenía orden de no vender esa bebida. Le pareció ridículo. Fue a otro kiosco y obtuvo la misma respuesta. Probó en varios mas sin obtener éxito alguno. Solo en uno le dijeron que mirara en la etiqueta del envase si no había algun número de teléfono e intente llamar allí. Se fijó. Aparecía el de una sucursal con domicilio en el norte del Gran Buenos Aires.

Tras sentarse en un banco que había en  Diagonal Norte intentó comunicarse con ese sitio pero nadie atendía. Hasta que pasados mas de treinta minutos tuvo la suerte de hablar con alguien. Quien le respondió que no sabía nada. Le pasó con un superior. Este le contestó que si bien desconocía las razones aparentemente se trataba de un problema en las botellas. Le dio un número de la empresa dedicada a embotellarlas. Colgó y llamo allí.
Luego de escuchar reiteradamente un disco avisando que estaban todos los operarios ocupados Roberto oyó finalmente una voz. Quien le explicó que eso era imposible. Debido a que a ellos les llegan los diferentes jugos que lo van almacenando en tanques según el sabor y posteriormente se dedican a envasarlos. Volvió a pasale el teléfono de la sucursal donde habló anteriormente. Roberto le hizo saber que ahí le dieron el número de esa empresa. La voz que atendía del otro lado le respondió que no podia hacer nada mas. Que el problema no es de ellos. 

Ya eran mas de las cuatro. Pudo comunicarse de nuevo con esa sucursal después de haber realizado varios intentos fallidos. El que atendió no tenía idea de lo que Roberto le decía y le cortó. Una vez que pudo hablar con otra persona esta le explicó que a lo mejor se trataba de un problema en la planta embotelladora. Roberto enojado levantó la voz argumentando que ya le habían dicho eso. A lo que este último le comentó que quizás era otra cosa que desconocían. Pero le aconsejó que siga probando comprarla en cualquier kiosco porque se la deberían vender si o si. Ante la duda de Roberto sobre sus palabras esta persona llamó a otra. Esta también le explicó que era imposible que se la negaran ya que uno es el que elige y tiene derecho a consumir lo que se le antoje.

Roberto entonces siguió yendo a varios kioscos buscando esa ansiada bebida. En todos sus encargados le respondieron que tienen prohibido venderla. Preguntaba acerca de los motivos. Ninguno sabía con exactitud. Decian que recibían órdenes de la empresa.

Enfadado, tomo su moto y fue a la dirección que figuraba en la etiqueta. Tardó mas de una hora en llegar. Era un enorme galpón que ocupaba casi toda la cuadra. En un rincón había una oficina. Tocó timbre. La puerta se abrió. Una chica que se hallaba en un escritorio frente a una computadora le dijo que tomara asiento y espere. Una vez que la chica se desocupó Roberto le explicó sobre su situación. Esta última no tenía el mínimo conocimiento. Roberto preguntó si no se hallaba nadie mas. A lo que le encargada le contesto que a la noche ella se va y viene el personal de seguridad. Roberto empezó a impacientarse. Le pidió que se calmara. Le dijo que a lo mejor había una falla en la planta embotelladora o la que se ocupa de darle el sabor. Pero que ella no sabía nada. Además de recomendarle que intente llamar nuevamente al numero que figuraba en el envase. Enfurecido. Roberto, tras darle unos insultos, agarró su moto y se fue. No sin antes arrojar una piedra sobre la puerta de aquella oficina. 
Nuevamente en Capital se sentó en plaza Lavalle. Llamó otra vez a esa sucursal. Volvieron a decirle que a lo mejor era algo de la empresa embotelladora. Roberto empezó a gritar que ya le habían dado no se cuantas veces ese argumento. Entonces le pasaron el teléfono de la fábrica dedicada a ponerle los diferentes gustos explicándole que quizás el origen del problema estaba allí. Roberto colgó y se comunicó con ese número. El que atendió le pregunto quien se lo había dado. Roberto le comentó. Éste le dijo que eso era imposible. Tras recomendarle que llame de nuevo a quien se lo dio le cortó.

Sin éxito, Roberto probo ir a varios kioscos para ver si alguno le vendía aquella agua saborizada. La respuesta era siempre la misma. Que lo tenían prohibido por órdenes superiores.
Eran mas de las siete de la tarde. Apoyado en su moto que la tenía estacionada en la calle Uruguay llamó a Defensa del Consumidor. Allí ademas de el nombre, apellido, edad, le preguntaban cosas como numero de DNI, dirección, teléfono, profesión, si vive solo o con alguien mas, en casa, departamento, si alquila o son de su propiedad, si es casado, tiene hijos. Entonces Roberto ante tantas preguntas que no tenían sentido colgó.

Harto de toda esa situación ridícula agarró otra vez su moto para dirigirse a su domicilio. 

domingo, 18 de junio de 2017

Un dia de frio

Unidos debemos estar ante el inminente derretimiento de la ciudad
Nunca me llame Gustavo a mi mismo


Del cielo cayeron sandías
Inicié una caminata hasta China
Antes de marcharse me regaló una canción


Diremos a los mosquitos que somos de plástico así no nos pican
Ese avión que pasó a la mañana no fue capaz de darme un buen día



Fueron a la selva pero durmieron en el desierto
Remaba tanto contra la corriente hasta que la corriente se puso a remar junto a él
Iba a inmolarse en un bar, se arrepintió y acabó emborrachándose
Oí un ruido en la puerta aunque esta me dijo que no lo escuchó


sábado, 3 de junio de 2017

Dias y noches

Días y noches que el calendario quiso

Finalizando este mes número cinco

Mientras de algún árbol una hoja se ha desprendido

Pintando las veredas de amarillo


















viernes, 19 de mayo de 2017

El viaje de Rodrigo

El viaje de Rodrigo


Rodrigo tomó el subte B en Malabia como era habitual. Notó que había poca gente. Lo que le pareció extraño un martes a la mañana. Cuando vienen abarrotados de pasajeros. A medida que el tren pasaba las estaciones los ocupantes se iban bajando y nadie subía. En Callao ya no quedaba nadie. 

Cuando Rodrigo intentó bajarse, en Florida, la formación la pasó de largo. Le empezó a molestar. Debía bajarse allí porque trabajaba en un negocio de artículos electrónicos ubicado en esa peatonal. El coche frenó en Alem, pero la puerta tampoco se abrió. Golpeó el vidrio. El tren nuevamente empezó a avanzar sentido a Rosas. Recorrió varios vagones sin encontrar a ningun ocupante. Tampoco paraba en ninguna estación. Aunque estas tambien se hallaban vacías. 

Rodrigo mandó watshap a sus compañeros del trabajo para avisarles. Pero los mensajes se colgaban. Los llamó. Estos se burlaban. Creian que los estaba cargando. Les decían que la próxima vez invente una mejor excusa para ausentarse. Intentó hacer lo mismo tanto con Agustin, su pareja, como sus amigos mas cercanos. Pero los mensajes tampoco llegaban. 

No sabía que hacer. Solo. Encerrado en un subte que iba de Alem a Rosas y viceversa sin detenerse a lo largo de todo el trayecto. Al mediodía, en la estación Juan Manuel de Rosas pudo ver que el maquinista se bajó y lo reemplazó una conductora mujer. Luego todo seguía como siempre. 

Mas tarde llamó a Agustin explicándole lo que le pasaba. Él tampoco le creyó. Pensaba que lo estaba jodiendo. O peor aun, engañándolo con otro. Le cortó. Aunque al poco tiempo el celular se quedó sin batería. 


Pasadas las 22.30 la formación se detuvo en Alem. Pudo ver a la maquinista bajarse. Pateó la puerta para llamar la atención. Gritó. Aunque esta no lo advirtió. Al rato se apagaron las luces del tren como las de la estación. 

Rodrigo no podía mas de la bronca. De lo ridículo de esta situación. Seguramente a esta hora estaría cenando con Agustin. Hablando sobre sus vidas, sus proyectos. Hacía mas de un año que convivían. Se conocieron por chat. Hasta que finalmente se encontraron en un bar. Y de ahí hubo onda entre los dos. Iban al cine, a tomar algo, a pasear por algun parque. Aunque a veces tambien salían con amigos de ambos.

A la mañana siguiente Rodrigo despertó en el mismo estado que el día anterior. Solo en un tren que iba y venia sin parar en ninguna estación. No aguantaba mas. Se acordó que en su mochila llevaba un encendedor.

Empezó a prender fuego el tapizado de los asientos. De a poco las llamas se iban haciendo cada vez mas grandes. El subte se detuvo en Uruguay. Vinieron tres uniformados. Lo esposaron y llevaron detenido. 

En la comisaría, luego de haber declarado varios agentes vieron los últimos mensajes y watshap del celular. Notaron que lo que decía era cierto. Lo liberaron. A la salida se encontró con Agustin, quien lo abrazó y pidio perdon. Lo mismo los compañeros del trabajo.


Mas tarde se comprobó que hubo una falla en el sistema. Que un tren se salió de los radares. Y como iba casi pegado a otra formación nunca había nadie. Tanto en su interior como en las estaciones que pasaba. Se empezaron a repartir la responsabilidad de esa falla entre la empresa prestadora del servicio, los maquinistas, los encargados de controlar y personal de seguridad.

sábado, 6 de mayo de 2017

Las cuarenta

Me acuerdo que a los diez años jugaba con mis hermanos y chicos de la cuadra a la pelota, escondida,patrón de la vereda, a la pelota. Andábamos en bicicleta. 
Estaba en la primaria. En 5 grado de la escuela numero 13 Prefectura Naval del barrio Villa Real. Tenía una maestra que era un poco exigente. Me acuerdo que se llamaba Haydee. Pero era re buena persona. Jugábamos también con mis compañeros en los recreos a las figuritas, a veces a la bolita, o con los relojes jueguito que estaban empezando a ponerse de moda.

A los 20 años me veo también con mis hermanos y amigos yendo a bailar luego de hacer la previa en la vereda de un kiosco. Flores, Villa Pueyrredon.  Me acuerdo que la cerveza valía $2. Me viene a la mente mi primera borrachera. Que mal que me puse. Me llevo a mi casa con el auto un amigo de mi hermano. Al día siguiente recién se me fue la resaca a la tarde/noche. Además nos reuníamos para jugar al T.E.G. o ir a los videojuegos. 
Eran mis primeros años que incursionaba en el mundo de la escritura. Escribía textos, poemas, cuentos en borrador. A mano. Porque todavía no había internet. Y en mi casa aun no teníamos computadora. Los leía y releía un montón de veces. Siempre encontraba algún error. Algo que faltaba, una cosa que estaba de mas. Hasta que una vez que me conformaba lo escribía nuevamente en limpio y los guardaba en una carpeta en un placard.

A los 30 me agarró una especie de depresión. Sentía que ya estaba viejo. Que se terminaba una etapa. Sumado a que mis hermanos como ya se habían casado o juntado se fueron de casa. Me vino como un vacío. Solo con mis padres. Muchos amigos con los que nos juntábamos también se hallaban mas o menos en la misma y no salíamos tanto. Sentía que no había hecho nada por mi vida. Que la mire desde una ventana. Que la deje pasar. Estaba mal conmigo mismo.

A los 40, que fue en este mes de abril me veo publicando dos libros escritos por mi. Uno en 2012 y otro en 2013. Algo que jamas me había imaginado cuando tímidamente manchaba las hojas con letras a mano y las guardaba en un placard. 
También experimentando el mundo de la biodanza, el teatro. Actuando. Participé en tres muestras a finales de cada año desde 2014 hasta la fecha. Otra cosa que ni siquiera soñaba que podía ser capaz. Ademas de viajar, conocer gente, nuevos amigos, lugares, salir. 
Y escribiendo esto en este blog.

Ahora solo el Destino sabrá que sera de mi a los cincuenta años.

domingo, 23 de abril de 2017

Los sueños de Luis

Los sueños de Luis.

Luis fué a compra al super que tenía a una cuadra. Compró galletitas, gasesosas, leche y algunas frutas. Llegó a la caja. Se puso a hacer la cola. Cuando llegó su turno vió que estaban cerrando. Bajaban la enorme persiana que tenían en la entrada mientras de a poco apagaban las luces. En seguida se puso todo oscuro. Quería escapar pero los de seguridad no lo dejaban. 
Al rato despertó . Notó que era un sueño.

En otra ocasión Luis, mientras dormía profundamente se vió en un lugar turístico. Recordaba que de niño y adolescente iba algunas había ido a ese sitio. En cambio ahora tenía 35 años. El día estaba espectacular. Hacía calor acompañado de un sol radiante. Quiso ir a la playa. Pero en la vereda estaban cambiando las baldosas. Y asfaltando la calle que anteriormente era de tierra. Debió quedarse allí. No tenía manera de salir. Empezó a discutir. Tantos con los trabajadores de la obras como los encargados del sitio donde se hospedaba. Nadie sabía cuando iban a terminar para que Luis pudiera salir. Fue ahí cuando abró los ojos y descubrió que esto tampoco era real.

Luis vivía solo. En un departamento de Almagro.  Una mañana luego de vestirse fue al baño como era habitual. Sue lavó la cara. Tambien los ojos. Una vez que empezó a cepillarse los dientes notó como estos se le lban aflojando hasta caerse. Luego uno por uno los iba escupiendo. Sentía  que esto no le podía estar pasando. Se miró al espejo. Comprobó que solo le quedaban las encías. Lo enojaba. No sabía que hacer. Hasta que despertó todo transpirado. Se palpó. Vió que su dentadura se hallaba igual que todos los días.

Mientras caminaba, Luis se cruzó con una personas. Le pidieron si tenía fuego. A lo que Luis les dijo que no fumaba. Lo miraron mal. Siguió su marcha. En la cuadra siguiente notó que estos lo estaban siguiendo. Empezó a correr. Sentía que no podia hacerlo. No sabía por que pero las piernas no le respondían. Estos individuos se hallaban cada vez mas cerca. Intentaba acelerar la marcha pero había algo que se lo impedía. Cuando estas personas lo alcanzaron Luis se dió cuenta que otra vez había sido un sueño.

Una tarde Luis se vió jugando con Cacique. Un perro que tenía. Tambien estaba su abuelo. Que se sentaba a conversar y tomar sol en el patio que había en el fondo de la casa. Mientras tanto Luis le tiraba una pelotita de tenis y Cacique iba corriendo a buscarla para devolvérsela. Tambíen lo sacaba a pasear. Momento en el que Cacique se le subía encima moviendo la cola. 
Al despertar Luis supo que esto tampoco era real. Tanto Cacique como su abuelo habían fallecido hace varios años. Tampoco vivía mas en esa casa. 

jueves, 6 de abril de 2017

Opuestos

Opuestos

La nieve va calentando las cumbres de las montañas
El fuego que sale enfría el agua hasta convertirla en hielo
El hielo quema la tierra dejando cenizas

El río en su andar transforma los campos en desiertos
El viento logra que la arena se deposite en el suelo generando nuevos brotes
Las gotas de lluvia se encargan de secarlos

Las nubes cubren el cielo haciendo que las cosas brillen mas
Al retirarse todo se vuelve a nublar

Con la salida del sol la ciudad se pone oscura
La gente regresa al hogar, come algo y se va a dormir
Al llegar la noche otra vez se ilumina
Miles de personas se levantan para ir a estudiar o trabajar

El calor del invierno hace que vaya en remera y ojotas
Para luego en verano reemplazarlos por medias, guantes y bufandas

viernes, 24 de marzo de 2017

Letras sin sentido



Se besan dos amantes

en la madrugada de un martes

Las hojas caen

es tarde

Rebalsa el tanque

el fuego arde

Se enfría el mate

mientras la pantalla me distrae

La cama me atrae

la puerta no abre

Consumiéndose va el almanaque

un tren se fue sin esperarme

Quedan vacías las calles

de noche se hace

domingo, 19 de marzo de 2017

Panorama actual

Hace ya mas de un año que esta el actual Gobierno. Gobierno que, hablando en lenguaje de cancha, gano prácticamente con la mitad mas uno de los votos. No le sobró nada. No ganó por una amplia mayoría. Decía que llegaba para cambiar. Para mejorar o corregir lo que estaba mal y dejar lo positivo. Viendo lo que había sido como Jefe de Gobierno en la ciudad, sus antecedentes, los ministros que tenía,los grupos que representaba al menos yo decidí no darle el voto. 

Ahora resulta que el cambio llego pero para peor. Con un país cada vez mas endeudado que, si llegan, la pagaran nuestros nietos, con fábricas que cierran por la avalancha de productos importados, miles de despedidos. Sumado a los reiterados aumentos en impuestos y tarifas que parece no tener fin. Lo que suena aún mas contradictorio en un Gobierno que "se preocupa" por bajar la inflación.
Esperando a que caigan del cielo "supuestas inversiones millonarias" que nunca van a llegar. Porque nadie en el mundo viene a dar trabajo y beneficiar a personas de otro país de manera gratuita . Mas en un mundo que esta en recesión. Con las economías cada vez mas proteccionistas. Si lo hacen es para llevarse algo, materias primas, minerales o cobrase después.  O en el sistema financiero que no beneficia a nadie. 
La mejor inversión la debería hacer el Estado en salud, educación, obras de infraestructura. Bajarles impuestos de luz, gas a las industrias para que la producción sea mas barata. Cobrar aranceles a los artículos importados que tambien se hacen aquí. O ya que esta por cerrar la famosa cooperativa láctea intervenir comprándole miles de litros para repartirlos en escuelas, hospitales en todo el largo y ancho del territorio nacional. Aparte podría subsidiar el combustible a los camiones de carga para que las cosas sean mas baratas, o de lo contrario, que arreglen las vías para que se vuelque todo al tren. Lo que resultaría mas económico.

No puede ser que un ministro de energía que debe defender los intereses de la nación a la vez represente una compañía petrolera multinacional en contra de YPF. Sumado a que sus negocios nos salen mas caro a todos que como era antes cuando el gas se lo compraban a Bolivia. O que el mismo Presidente beneficie a sus familiares ceos de empresas aéreas low cost de otros paises para competir directamente contra nuestra aerolínea de bandera. Para eso que se dediquen a sus negocios privados, llamen a nuevas elecciones y dejen la administración del Estado a otra gente. Nadie los obligo a gobernar. 

Tampoco se si en otro lugar es "normal" que un presidente le perdone una deuda de $70.000 millones a su propio padre que la pagaremos todos los ciudadanos de a pie. 
Hablaban de transparencia y es la misma corrupción de siempre. Por que en vez de seguir hasta el hartazgo con la "pesada herencia", excavadoras, llamar a desfilar a los funcionarios del Gobierno anterior no les exigen que devuelvan todo lo que se robaron y listo. Ademas si era cierto que el país estaba "fundido" no se como hicieron para gastar tanta plata en seguridad. O aumentarse los sueldos. Repiten la palabra diálogo pero solo hablan con los que les conviene. Hacen lo que quieren. Se cagan en la gente. Ocultan la verdad tomándonos de idiotas.

sábado, 11 de marzo de 2017

Cosas de la Argentina


Lucas Fernández, precursor del socialismo en el Río de la Plata

El genocidio negro en Argentina

argenpress.info
El primer genocidio en la Argentina y porqué desapareció la nación de color. En el siglo XIX, entre 1850 y 1870, hubo una cultura de la negritud.

El socialismo llegó al Río de la Plata mucho antes que la corriente inmigratoria de origen europeo.
Un intelectual negro, Lucas Fernández, creó y dirigió el semanario El Proletario, que vio la luz el 18 de abril de 1858, el cual expresó servir los "intereses de clase", los de la "clase de color". El movimiento se llamó Democracia Negra y se frustró porque se produjo el exterminio de la comunidad negra durante los aciagos días de la epidemia de fiebre amarilla.
La izquierda argentina está en deuda con esos pioneros negros, borrados de la historia y de la memoria. Salvo un trabajo del escritor Dardo Cúneo (El Primer Periodismo Obrero y Socialista en la Argentina, Editorial La Vanguardia, Buenos Aires, 1945) no se ha tenido en cuenta aquel movimiento precursor, mucho más vigoroso y expresión de las clases oprimidas de la época, que las referencias saintsimonianas de Esteban Echeverría y Sarmiento, estudiadas por José Ingenieros en la Evolución de las ideas argentinas.
Esa experiencia y su interrupción abrupta está ligada a uno de los hechos trágicos de la historia argentina: el aniquilamiento de la raza negra, el primero de los genocidios producidos en la Argentina. El segundo fue el de los indios, en la ya famosa Conquista del Desierto, que fue una conquista porque en realidad no era un desierto. A los aborígenes, especialmente los del Sur, se les aplicó la guerra bacteriológica mediante el envío de comerciantes a las tolderías que les entregaban mantas que habían estado en contacto con enfermos de viruela. Así fueron diezmados y luego asesinados -hombres, mujeres, niños y ancianos- por el ejército de línea.
De todas maneras no fuimos los creadores de esa anticipación vernácula del nazismo. Los norteamericanos utilizaron ese método para la conquista del Oeste y el exterminio indígena. Por mucho tiempo se creyó que había sido el célebre general Custer su inventor, pero nuevas investigaciones realizadas por historiadores de los Estados Unidos, según estudió David Viñas, han comprobado que ese método ya se empleaba desde fines del siglo XVIII.

El esclavismo en el Río de la Plata
La cuestión negra, es decir la del sistema de la esclavitud, estaba ligada a los comerciantes porteños, particularmente desde mediados del siglo XVIII hasta la Revolución de Mayo.
El partido esclavista era muy fuerte durante el sistema colonial español, y tuvo todavía, en los primeros años de la Independencia, una presencia política importante. 
Teniendo en cuenta que en 1816, el general José de San Martín tuvo en su poder un censo de esclavos negros posibles de reclutar militarmente, y que ascendía a 400.000, la pregunta es qué pasó con esos seres humanos en estas tierras.
La esclavitud no fue totalmente abolida hasta la consagración de la Constitución Nacional de 1853, es decir, cuarenta y tres años después de haberse iniciado el proceso emancipador. Esta demora se produjo por dos razones, una, porque los negros esclavos fueron utilizados, en esa calidad, como fuerza de los ejércitos criollos; en segundo lugar, porque el partido esclavista era muy poderoso entre los comerciantes porteños.
De todas maneras, la esclavitud era incompatible con la ideología del liberalismo burgués (aunque no en la práctica de ese liberalismo). El liberalismo revolucionario nutría a las corrientes más progresistas de la Revolución de Mayo de 1810. Por eso, en la Asamblea Constituyente de 1813 se otorgó la "libertad de vientres", es decir que quedaron libres los niños negros por nacer, pero los otros, toda la masa humana en poder de los amos, continuaron bajo el régimen de la esclavitud o en distintas formas de servidumbre.
Fueron esos negros los que nutrieron con su sangre y sacrificio a los ejércitos libertadores y San Martín reconocerá el valor de sus tropas negras y también el ambiente racista de la época ya que no logró unir los batallones negros con los de los mulatos y blancos. Los negros esclavos morirían en la lucha por la Independencia, "por separado", es decir, en riguroso "apartheid".


El movimiento Democracia Negra
El movimiento progresista de la negritud estaba dirigido, en primer lugar, a formar conciencia entre los negros bonaerenses, particularmente a los sectores alfabetos. Pero tenía, indudablemente, un mensaje hacia los blancos, de todas las clases sociales, previendo los prejuicios y el racismo latentes, salía a identificarse con formas más evolucionadas de la organización social.
Defendía en su primer manifiesto los "intereses" de las "clases desvalidas" y apuntaba a fortalecer "la inteligencia que se nota en la generación que se levanta, ávida de ideas y saber", es decir en las nuevas generaciones. Quería que los hombres y mujeres de color se integraran a la sociedad de Buenos Aires desde sus propias raíces pero cultivando las nuevas ideas de redención social.

La tragedia
 Si se cruza el Río de la Plata, aún hoy, a principios del siglo XXI, se encontrarán barrios montevideanos habitados por personas de color. A lo largo del siglo XX, especialmente en la primera mitad, aparecieron revistas, periódicos, diarios, movimientos, como Nuestra Raza, que difundió la cultura de la negritud. A fines de los años cuarenta recibieron la visita del poeta e intelectual cubano Nicolás Guillén que fue agasajado con actos y fiestas. El movimiento negro en Montevideo estaba dirigido por Valentini Guerra.
¿Por qué en la Argentina no ocurrió lo mismo? ¿Qué pasó con los negros anteriores a los años setenta del siglo XIX? Porque si hay entre nosotros negros, muchos de ellos pertenecen a las oleadas inmigratorias posteriores, especialmente caboverdiana, que datan de fines del siglo XIX. ¿Qué ocurrió con las generaciones anteriores?
Hay una explicación. Cruenta como trágica. Fueron suprimidos de manera cínica, brutal. Durante la fiebre amarilla de 1871 (en realidad la epidemia reunió variadas enfermedades contagiosas), los barrios más castigados por el flagelo fueron los que habitaban los negros. Eran barrios desprovistos de higiene en una Vieja Aldea que carecía de toda organización sanitaria. Eran los barrios más pobres y en donde la vida era más dura. Allí se desató la tragedia alentada por el hacinamiento, la promiscuidad, la miseria, la suciedad. No eran mejores las condiciones sanitarias y de vida en los barrios blancos, pero en los que habitaban los negros, era peor por la miseria reinante.
Había llegado la hora de la venganza y en medio del horror generalizado por la epidemia que no perdonaba ni discriminaba por el color de la piel, el ejército rodeó a los barrios negros y no les permitió la emigración hacia la zona que los blancos constituyeron el Barrio Norte como producto del escape de la epidemia. Los negros quedaron en sus barrios, contra su voluntad, allí murieron masivamente y fueron sepultados en fosas comunes. Algunos historiadores consideran que una de las zonas donde existirían esas fosas es en la Plazoleta Dorrego, en pleno San Telmo. Los historiadores, especialmente los que han dedicado su esfuerzo a la historia del movimiento obrero y social argentino, están en deuda con Lucas Fernández y el movimiento Democracia Negra, una página memorable de la lucha social en la Argentina.
Bibliografía:
"El negro en el Río de la Plata", por Ricardo Rodríguez Molas. En: Historia Integral Argentina. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, tomo 1, págs. 38-56.
"Itinerario de los negros en el Río de la Plata", por Ricardo Rodríguez Molas. En: Todo es Historia, Buenos Aires, Nº 162, noviembre de 1980, tomo 29. Número especial dedicado a la cuestión de la negritud. Director: Félix Luna; Jefe de Redacción: Emilio J. Corbière.
La trata de negros. Datos para un estudio en el Río de la Plata, por Diego Luis Molinari. México, Fondo de Cultura Económica, 1944.
El primer genocidio, por Emilio J. Corbière, en "Nuestro Tiempo", en diario Tiempo Argentino.
Un testimonio sobre la esclavitud en Montevideo. La memoria de Lino Suárez Peña, por Jorge Emilio Gallardo, Idea viva, Colección El Barro y las Ideas, 1987.
El primer periodismo obrero y socialista en la Argentina, por Dardo Cúneo, Editorial La Vanguardia, Buenos Aires, 1945.
Bibliografía afroargentina, por Jorge Emilio Gallardo, Idea viva, Colección El Barro y las Ideas, 1987.
La trata de negros en el Río de la Plata durante el siglo XVIII, Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, Instituto de Investigaciones Históricas, 1958.
rodelu.net

Fuente: 

El genocidio negro en Argentina - rebelion.org

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¿Qué pasó con los afroamericanos?
Autor: Felipe Pigna

 1Ya el primer paso en este ninguneo histórico se dio durante los orígenes mismos del tráfico de esclavos, cuando para someterlos se les negó toda particularidad humana que no fuese el color de piel. Así como los conquistadores convirtieron en indios a los pueblos originarios de América, la gran diversidad nacional, idiomática, cultural y política de los habitantes del África subsahariana fue suprimida de un plumazo para convertirlos en negros, “infieles” a los que las bulas papales autorizaban a esclavizar y emplear a modo de “animales de trabajo”. Una pregunta recurrente es cómo, de una sociedad que a comienzos del siglo XIX tenía entre el 30 y casi el 60 por ciento de población descendiente de africanos, según las regiones, pasamos a fines de ese mismo siglo e inicios del siguiente a la “desaparición de los negros”, que ya por entonces señalaban tanto quienes se alegraban de ella como quienes la lamentaban. Se estima que a comienzos del siglo XX, apenas entre el 2 y el 3 por ciento de la población argentina reconocía su ascendencia africana.
Tradicionalmente se dan como principales causas su exterminio, como “carne de cañón”, en las guerras de la Independencia, las civiles que vinieron luego y, en particular, la del Paraguay (1865-1871), a lo que se sumaron las epidemias de cólera (1861) y de fiebre amarilla (1871) que provocaron gran mortandad entre los más pobres, incluidos los afroargentinos.
Aunque ambas causas tuvieron un papel importante, hay otras de las que suele hablarse bastante menos y que ocultan la herencia racista de la Argentina. En esa sociedad donde, supuestamente, “los esclavos eran bien tratados por sus amos”, hay dos datos que llaman poderosamente la atención de los investigadores: la baja tasa de natalidad entre la población de origen africano, tanto esclava como liberta, y su altísima tasa de mortalidad, no solo como producto de guerras o brotes epidémicos, sino en situaciones “normales”.

2 Las razones tienen que ver con el grado de explotación a que se veían sometidos, las restricciones a su libertad (incluso en el caso de los libertos) y, en consecuencia, las pésimas condiciones de vida. Para tener una idea, más de quince años después de la “libertad de vientres”, la mortalidad de los recién nacidos entre la población de origen africano casi duplicaba la de los “blancos”, alcanzando en 1828 la pavorosa cifra del 44,24 por mil. Pero, además, la natalidad era muy baja, incluso en comparación con otras sociedades latinoamericanas. Los amos evitaban a toda costa el casamiento de un esclavo, al igual que el embarazo de una esclava, con el argumento de que esto le impedía “prestar todos los servicios para que fue comprada”, además del riesgo de morir en “un mal parto”.

3 En esa sociedad racista, a los amos les resultaba más “económico” reemplazar con nuevas importaciones de seres humanos la escasez de nacimientos y la alta proporción de muertes. Una prueba de ello es que el padrón levantado por orden del director Alvear en 1815 mostraba que más del 70 por ciento de los negros que habitaban entonces en la campaña bonaerense eran nacidos en África, es decir, esclavos traídos recientemente. Hasta comienzos del siglo XIX, cuando los Álzaga, Sarratea o Martínez de Hoz podían seguir trayendo “piezas de Indias” desde África y Brasil, su proporción en la población rioplatense se mantuvo alta.
Pero a partir de 1807 los ingleses tomaron medidas para impedir el tráfico internacional de esclavos. Sus motivos no eran para nada humanitarios.La política británica de cortar el tráfico negrero, para generalizar la explotación más “racional” del trabajo mediante el salario, y desde 1813 el fin de la trata (implícitamente incluido en el decreto de la Asamblea General Constituyente) llevaron a que en las décadas siguientes la presencia africana empezara a mermar aceleradamente en las para entonces Provincias Unidas.
Sobre esa realidad actuaron las guerras que casi acabaron con la población africana masculina, las grandes epidemias de la segunda mitad del siglo XIX y, por falta de hombres de la propia comunidad, un mayor “mestizaje”. En una sociedad que mantenía sus rasgos racistas, donde los negros tenían más que limitado su acceso a la educación, a los cargos administrativos y políticos y, en general, a toda forma de “sociabilidad” que no fuese la de sus propias instituciones de ayuda mutua, como las “naciones” organizadas por descendientes de africanos, que tuvieron un gran desarrollo en Buenos Aires entre fines del período rivadaviano y la caída de Rosas, fueron las primeras asociaciones de “socorros mutuos” de nuestro país. Además de reunir fondos para comprar la libertad de esclavos, ayudar a viudas, huérfanos y enfermos, estas sociedades mantuvieron el acervo cultural afroamericano, en sus “tangos” y “candombes”. Muchos de sus descendientes se fueron “acriollando”, en la mayoría de los casos negando u olvidando su herencia africana.
Y aunque muchos argentinos lo olvidemos a diario, zambamilonga y tango (por no hablar de malambo, kilombo o candombe) son voces afroamericanas, como el origen de esas músicas, tan argentinas como nuestra morocha.
Referencias:
1 Daniel Shávelzon, Buenos Aires negra. Arqueología de una ciudad silenciada, Buenos Aires, Emecé, 2003.
2 Véanse, por ejemplo, los artículos de Marta Goldberg, “Mujer negra rioplatense”, en Lidia Knecher y Marta Panaia, La mitad del país. La mujer en la sociedad argentina, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1994, y en coautoría con Silvia C. Mallo, “La población africana en Buenos Aires y su campaña. Formas de vida y subsistencia. 1750-1850”, Temas de Asia y de África, vol. 2, Buenos Aires, 1994.
3 Silvia Mallo, “La libertad en el discurso del Estado, de amos y esclavos”, Revista de Historia de América, vol. 112, México, 1991.
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