Red de escritores en español

domingo, 14 de marzo de 2010

A las mujeres

A las mujeres, salud

Por Gabriela Navarra

Noticias de Revista: ( La Nacion revista)


Al cabo de haber leído estas líneas -si es que usted llega hasta el final- habrá sucedido tres, cuatro veces. Todo depende de su velocidad de lectura. El dato es que a cada minuto muere una mujer dando a luz en el mundo. Es decir, más de medio millón cada año. Básicamente, por falta de asistencia médica adecuada.
En un planeta comunicado a lo ancho y a lo largo por tecnologías cada vez más avanzadas y mientras un equipo de astronautas instala un mirador panorámico de siete ventanas en la Estación Espacial Internacional, la mortalidad materna sigue siendo un flagelo.
"Cada año hay unos 2,5 millones de muertes por causa de complicaciones en partos y embarazos, una cifra mayor que las causadas por el sida, la malaria o la tuberculosis -dice el doctor Yves Bergevin, coordinador de Salud Materna del Fondo de las Naciones Unidas para la Población-. La mortalidad materna es una emergencia humanitaria." Nuestro país no está fuera del ranking. Aquí nacen unos 700 mil niños por año, pero se calcula (no existen datos oficiales) que hay medio millón de abortos, y sí está claro que las complicaciones de estas intervenciones (ilegales, hechas en la clandestinidad) son la causa principal de mortalidad materna, con unas 300 vidas femeninas sesgadas anualmente.
A fines del año pasado, la directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), doctora Margaret Chan, difundió el primer informe sobre la situación sanitaria de las mujeres en el mundo y dijo que el principal obstáculo en la salud de la mujer no es médico, sino social y político. El sida -por ejemplo- avanza entre la población femenina, y a menudo la mujer se contagia el virus en su propio lecho conyugal. ¿Cómo? Con frecuencia, carece de "la capacidad de protegerse y de negociar relaciones sexuales sin riesgo", explica la doctora Chan, ya que para muchísimas mujeres es muy difícil pedirle a su pareja que use preservativo si él no quiere ponérselo.
Hay lugares donde el sufrimiento femenino alcanza niveles insospechados. En el Congo, donde han muerto casi 7 millones de personas en los últimos 12 años debido a la guerra civil, según el columnista de The New York Times Nicholas Kristof -dos veces premio Pulitzer- la práctica más habitual de los rebeldes hutus sobre las niñas y las jóvenes son las violaciones, que ocurren aun cuando las víctimas están embarazadas; una vez que los cuerpos no soportan semejantes atrocidades y mueren, se las aparta, se las deja por ahí, para que no estorben. Qué decir de la ablación del clítoris, que anualmente mutila a más de 90 millones de niñas en Africa. Quienes sobreviven a la cirugía jamás sentirán placer sexual, pero, para asegurar que además de ausencia de placer sepan también lo que es el dolor, la maniobra se completa con la extracción de los labios vaginales, que disminuye la lubricación durante las relaciones, además de complicar el parto.
Todo esto asusta, indigna, pero parece ser un relato novelado cuando nos miramos a nosotras mismas o a nuestras parientes, vecinas, conocidas. Sin embargo, hagamos la prueba y, a poco de pensarlo, fácilmente se verá que aun a altísimos niveles persisten diferencias de género. Las diferencias existen, son una realidad, y no necesariamente negativa, siempre y cuando no vengan de la mano de la iniquidad. O, al menos, de iniquidades tan pero tan extremas.
Si esas desigualdades no persistieran, el Parlamento Europeo seguramente no perdería su tiempo en promover, como lo hizo hace 20 días, una resolución que facilite a las mujeres el "control de sus derechos sexuales y reproductivos a través de un acceso ágil a la anticoncepción y el aborto", además de la prevención y la lucha contra todas las formas de violencia, incluyendo la trata, que hay, y mucha.
"Hay una falta de voluntad política en todo el mundo para proteger la vida de las mujeres. Si la salud materna fuera un problema de hombres, tendríamos un ministerio para resolver vigorosamente esta situación", expresó el doctor Yves Bergevin desde las Naciones Unidas, en su condición de hombre y entendido en el tema.
En el día internacional dedicado a la mitad del planeta, no está mal soñar con que, al cabo de leer este texto -si es que usted llegó hasta el final-, ninguna otra mujer haya muerto dando a luz en el mundo.


La autora es subeditora de LNR

6 comentarios:

Carmen Rivero dijo...

Hola Gus, me he quedado de piedra al leer esto...muy fuerte. Increíble que en pleno siglo XXI ocurran estas cosas.
Besotes

Gustavo dijo...

Hola Carmen como andas. Si. Yo tambien me sorprendi un poco al leer la noticia. Sabia que muchas mujeres morian en abortos ilegales como consecuencia de la pobreza y otras tantas en algunos paises arabes por mutilaciones. Pero jamas me imagine que eran tantas ni que existieran tantas atrocidades.
Te mando un abrazo y espero que estes bien. Chau

Eire dijo...

muy interesante, tanto el texto como la forma de escribir...espero que podamos intercambiar opiniones!
http://relaatos-cortos.blogspot.com
un besiño!

Lao dijo...

Y otros tantos bebés que mueren antes de ver la luz....Y algunas mamás que se "salvan"de morir sin llegar a serlo. Muchos saludos, espero que andes bien.

Gustavo dijo...

Que tal Eire como andas. Gracias por darte una vuelta por mi blog y por los elogios. Aunque no se si soy tan bueno escribiendo jaja. Si... yo no tengo ningun problema en intercambiar opiniones.
Te mando un abrazo. Chau

Gustavo dijo...

Hola Lao que tal. Si tambien esta eso. Lo que pasa que es como que esta todo mal desde las raices. Hay que educar bien sexualmente a la gente para que no se caiga en eso e los abortos ilegales.
Te mando un abrazo y que tengas buena semana. Chau