Red de escritores en español

sábado, 7 de julio de 2018

En una mesa

En una mesa

Daniela bebía cerveza en un bar. Lo hacía en una mesa ubicada sobre la vereda. Le gustaba sentir el viento en la cara, ver la gente pasar. Cosa que adentro era mas dificil.
Estaba sola. Prefería hacerlo así. Horas después se le acerco una chica. Le pidió si tenía fuego. Daniela respondió que no fumaba. Esta fue a preguntar a la gente que se hallaba en las otras mesas de al lado. Al rato volvió. Le dijo si podía sentarse en la suya. A lo que Daniela contestó afirmativamente. Una vez que terminó de fumar le preguntó a Daniela que hacía ahi. Ella le dijo que le gustaba. Que sentía que su mente se hallaba en paz. Cuando Daniela acabó lo que le quedaba en el vaso su acompañante le pidió plata para comprar otra cerveza. Daniela respondió que no le alcanzaba con lo que tenía. Que ya se estaba por ir. Entonces esta última sacó algo de dinero de su billetera. Miraron cuanto había, Daniela puso algo mas y entre ambas compraron una cerveza de litro.
Ella le contó que se llamaba Sabrina, trabajaba en un maxikiosco y a la vez estudiaba en la facultad de agronomia. Quería ser ingeniera agrónoma. Daniela le hizo saber que junto a su madre vendian por mercadolibre productos de lana que ellos tejían. Bufandas, guantes, pulloveres, ropa de bebe. Tambien le dijo que en sus ratos libres le gustaba escribir. 
Sabrina le dijo que junto a tres amigas vivía en un departamento en Flores. Daniela argumentó que lo hacía junto a su madre en Chacarita.
Una vez que terminaron de tomar la cerveza no quedaba casi nadie en el bar. Daniela fue al baño. Luego le dijo a Sabrina que estaba cansada. Esta última le pregunto en que se iba o si queria que la acompañara a la parada de algún colectivo. Daniela le aclaró que ella sola se arreglaba. Ademas de darle las gracias. Se saludaron antes de despedirse.

Otra noche Daniela fue junto a Marcela, su madre, a lo de una tía suya. Esta vivia por el centro. Asi que tomaron el subte B. Al llegar su tia los recibio con ravioles que había preparado. Tambien estaba presente su primo Agustin.
Daniela y Agustin hablaban de ellos. Ya que a ambos les faltaban dos años para llegar a los treinta. Daniela le mostraba algunas de sus últimas cosas que había escrito. Tambien tomó el teléfono para que su primo pudiera ver algunas fotos de un viaje a Salta que hizo hace tres veranos con dos ex compañeras de la secundaria. Agustin hizo lo propio mostrándole a Daniela imágenes de él junto a tres amigos de la facultad en Brasil en enero pasado. Ademas de decirle que si todo iría bien el año próximo se recibiría de profesor en historia. Daniela lo felicitó. Su primo le dijo que le encantaron sus escritos y la manera de narrrar que tiene. Le aconsejó que algún día los publicara en algún lado. Entre los dos no se veían seguido. Se saludaban para los cumpleaños. O por ahí para las fiestas se mandaban mensajes por watsapp. Pero podian estar años sin juntarse. Agustin estaba demasiado metido con sus asuntos. Y Daniela en su rutina habitual
Mientras tanto Marcela y Estela, su hermana conversaban sobre sus vidas. Ambas eran separadas. Estela era seis años mas grande que Marcela. Estela decia que desde se separó de Fabian está mucho mas tranquila, mejor de ánimo. Hace poco empezo a ir a clases de zumba. Pero por ahora no tiene interes en comprometerse con alguien. Su hermana le dijo que hace alrededor de dos meses había conocido a un hombre en una milonga. Que cada tanto se hablaban por watsapp. Una vez él la invito a tomar un café. Pero por ahora no hay nada definido. 
Cuando los ravioles ya estaban fueron a la mesa del comedor. Estela se encargo de servirlos. Pidiendole ayuda a Agustin. Despues Estela sirvió café y budin.

Al terminar de cenar Estela les agradeció su visita. Agustin se quedó un rato mas. Este vivía a dos cuadras. Como a esa hora no había subtes Daniela y su madre fueron a tomar el 39. De pronto, cuando este dobló en avenida Lacroze Daniela vio que subió la chica con la que había tomado cerveza en aquel bar. Se quedó asombrada. No tuvo tiempo de hablarle. Por un lado su madre no sabía nada. Y por otra parte ellos enseguida ya bajaban.

Daniela no tenía demasiadas amigas. Le quedaban algunas de la secundaria. La mayoría de ellas estudiaban, trabajaban, otras estaban casadas, juntadas o tenían hijos. Daniela por el contrario se la pasaba tejiendo prendas junto a su madre en el departamento donde ambas vivían. En su tiempo libre para despejarse salía a pasear por algún parque, a la Reserva Ecológica a mirar el río,cada tanto al cine. O a la noche sentarse a beber una copa en algun bar. Con su madre cada tanto iba a ver alguna obra de teatro y ya que estaba cenar afuera. Aunque ella tampoco salía demasiado. A las clases de zumba, luego por ahí a tomar algo con alguna de las compañeras. A veces caminaba un rato por el parque Los Andes. Daniela no siguió la universidad. Terminó bachiller pero no sabía que carrera seguir. Era insegura, dubitativa. Le gustaba escribir. Lo hacia desde adolescente. Escribía textos sueltos, poemas, versos, cuentos. Tenía todo almacenado en la computadora. Pero ademas se tomaba el trabajo de imprimir varias copias y guardarlas en una caja en el placard de su pieza por miedo a que se le perdieran.

Una vez fue a comprar algo al super ubicado enfrente. Estaba esperando en la caja cuando vio que por la vereda pasaba Sabrina. Esta la miro, la saludo para después perderse.

Otra mañana Daniela fue a entregar unas medias y un chaleco de bebé. Tomó el 108 hasta Villa Devoto. Eligió como punto de entrega un local de comidas rápidas. No iba sola a ningún domicilio que ella no conocía por razones de seguridad. Al rato apareció una señora rubia de alrededor de sesenta años. Por la ropa coincidía con la descripción de la clienta. Daniela le gritó y la señora caminó hacia ella. Al ver las prendas esta ultima se quedo fascinada. Dijo que les encantaban. A la vez que le aclaró que era para su nietito que estaba por cumplir los dos primeros años de vida. La clienta le pagó, saludo a Daniela y se fue. Daniela se puso a contar y guardar la plata. Se sobresaltó al sentir una mano sobre su espalda. Dio vuelta la vista y era Sabrina. Esta le dijo que acababa de comer algo. Que le pareció extaño encontrarla allí. Daniela le explicó los motivos por los que había ido. Sabrina le preguntó donde iba. Le pidio que se quedara un poco mas pero Daniela le respondio que debía ir a su casa porque la esperaba su madre. Sabrina le dio un papel donde tenia escrito a mano su Facebook y numero de watsapp. Daniela mintió explicándole que por ahora su teléfono andaba mal y usaba el de su madre. Pero la agregaría apenas lo repare.
Ya en su departamento Daniela terminó con la bufanda que estaba tejiendo. Su madre fue a entregar otro pedido. Despues se dirigió a su pieza. Pensó en todas las veces que se encontró a Sabrina despues de aquella charla. Estaba muy lejos de ceer que fue pura casualidad. Pensaba que la estaba vigilando. O quería algo de ella. Aunque no sabía bien que. Menos los motivos porque lo hacía. Aunque tambien dudaba si lo hacía solo con ella o con todos en general. 
Horas después llegó Marcela. Almorzaron milanesas con ensalada. Hablaban de lo caro que estaba todo, que cada vez el dinero les rendía menos. Sumado a algun chimento que daban por television. Marcela a veces se acordaba de años anteriores. Las épocas que Daniela iba a la escuela. Su primer día de clases o cuando venian a su casa algunas compañeras de la secundaria a merendar y hacer algunos trabajos grupales. Tambien del viaje que habían hecho juntas a Ushuaia el año que se separó de Fabian. Lo recordaba como un hombre autoritario. Que quería que se hiciera todo como a él se le antojara. Si no era asi se ponía furioso. Que deseaba que ella solo se dedique a las tareas del hogar. Y a Daniela ponerla como secretaria en su agencia de automoviles. Hasta que un día. Cansado de ver que las cosas no salían como él las deseaba, se canso y se fue. 
Luego de almorzar Daniela saco las cosas de la mesa y Marcela se encargo de lavar platos y cubiertos. Posteriormente cada una se fue a su pieza.

Dos días después Daniela fue a pagar unos impuestos. Estaba haciendo la cola. Cuando siente que alguien grita su nombre. De nuevo era Sabrina. Esta le reprochó porque no la agregó ni le mando ningun mensaje. Daniela continuó diciéndole que su celular seguia en reparación. Despues Daniela por lo bajo, evitando que los que estaban detras  y delante de ella escucharan le pregunto porque la seguía. A lo que Sabrina le contesto que estaba equivocada. Que ella jamás siguió a nadie. Daniela le recordo todas las ocasiones que se habían cruzado. Sabrina le dijo que le cayó bien. Que le gustó la charla que habían mantenido en el bar. Llegaba el turno de Daniela. Sabrina la saudó diciéndole que en otra oportunidad lo hablaría con mas tiempo. 
Luego de pagar Daniela fue a hacer unos mandados. Llegó a su casa alrededor de las siete de la tarde. Su madre estaba en las clases de zumba. Comió algo y se fue a duchar. Siguió tejiendo la gorra que habia empezado hace poco. Una vez que vino su madre. Alrededor de las 20hs encargaron algo para cenar. 
Posteriormente ella se quedó mirando una película en el sillón del living. Daniela se fue a su cuarto. Se les vinieron algunas ideas a la mente que las escribió en la compu. Para mas tarde y depende de lo que se le iría ocurriendo las transformaría en un cuento. Luego de quedo mirando cosas en Facebook y youtube para después irse a dormir.

Una tarde Daniela estaba tomando sol en el Parque Centenario. La acompañaban el termo de mate y un libro de Agatha Christie. Escuchó otra vez la voz de Sabrina. Levantó la vista y era ella. Tenía un paquete envuelto. Le preguntó si podía sentarse a su lado. A lo que Daniela asintió. Del paquete sacó facturas y le convidó a Daniela. Daniela a su vez le preguntó si quería tomar mate. Sabrina le comentó que aquella noche que la vio sintió algo, como una especie de atracción. Que no las ve generalmente en las demás personas. También le dijo que la última vez que estuvo en pareja con otra chica fue hace mas de tres años. Después estuvo todo el tiempo en soledad. Que a ella no le gustan los hombres. Por eso tampoco puede compartir demasiadas cosas con las amigas con las que vivía mas alla del respeto y la tolerancia. De la cara de Daniela salio un gesto de asombro. Algo que nunca había escuchado en persona. Esta le dijo que es bastante reprimida. Tuvo sexo con un hombre en la secundaria. Pero mucho no le agradó. Y con el tiempo empezó a sentir cada vez mas atracción por las mujeres. Aunque jamás estuvo con nadie. Le explicó que le da verguenza decirle a la madre por temor a como se lo tome. Sumado a que al vivir con ella estan casi siempre juntas. Menos a sus pocas ex compañeras de la secundaria con las que aún se veía por temor a burlas. Sabrina la abrazó y besó a Daniela. Daniela sentía una emoción profunda. Algo que nunca se animó a hacer. Sabrina le dijo que al verla sola, en aquella mesa, con esa mirada le daba cierto aire de intelectual. Entonces Daniela sacó de su mochila la tablet y le mostro varias cosas que había escrito. Sabrina las leyó. Le hizo saber que estaban buenísimas. Le pidio que las publicara o hiciera algo con ellas. Porque si no quedan alli ocultas por los años, se pudren y nadie sabe de su existencia. Daniela le tomo una mano. Le agradeció por todas las cosas que le decía. Le comento que jamás nadie se había interesado por ella hasta este momento.
Se fundieron en un abrazo y se recostaron sobre el pasto

sábado, 23 de junio de 2018

La mancha de humedad

La mancha de humedad

En el techo de aquel departamento se formó una mancha de humedad. Lo notaron sus ocupantes. Antonio y María. Una pareja de abuelos que vivían hace mas de veinte años. No le llevaron demasiado el apunte. Algun día pensaban solucionarlo. 

Meses mas tarde esa mancha se agrandó. Tenía el tamaño de una rueda. Pero seguían sin darle importancia. Hacían sus vidas. Antonio la mayor parte de su tiempo atendiendo el puesto de diarios ubicado en la vereda de enfrente. Y María haciendo las tareas del hogar, yendo a visitar a alguna amiga o al club donde hacía yoga. 

Un Domingo de lluvia. Mientras miraban una película se dieron cuenta que por el lugar donde estaba la mancha se filtraban algunas gotas. Lo arreglaron poniendo un balde. El Lunes a la mañana, cuando todo estaba seco dejó de gotear. 

Otro fin de semana, como el tiempo estaba lindo lo pasaron en Tigre. Fueron al casino, al puerto de frutos, a navegar por el delta. Por la noche se alojaron en una cabaña. Al día siguiente compraron algunas artesanías. Comieron algo y se dirigieron a la estación de tren que los llevaría a Retiro. Luego tomaron el subte C e hicieron combinacion con la linea B. Que los dejaba en Villa Crespo. A pocas cuadras de donde vivían. 
Una vez que llegaron. Apenas abrieron la puerta encontraron todo el parquet del comedor cubierto de agua. El sitio donde se hallaba la mancha no solo se agrandó. sino que tambien ahora tenía goteras. Secaron todo y colocaron varios baldes para que no se mojara el piso. Pensaban que a la larga deberían llamar un plomero. 

En otra oportnidad se levantaron y descubrieron que todo el techo se había puesto amarillo.  Tambien contaba con varias rajaduras. 
Una noche vino a visitarlos Juan y Lucía. Su hijo y su nuera. Con Juan hablaban seguido por teléfono. A veces Antonio y Maria iban tanto a su casa como a la de su hermana mayor. Pero Juan hacía varios meses que no pisaba el departamento de sus padres. 
Al ver los baldes en el suelo Juan les pregunto el motivo. Sus padres le explicaron. Este les dijo que llamaran urgente a alguien para que lo solucione. Que no podian estar así. Que si no lo hacían en la semana él se iba a encargar de hablar con un plomero 
Comían los ravioles que María había preparado mientras conversaban. De pronto se empezaron a escuchar ruidos en el techo. Vieron que caía tambien polvo y parte de esta se estaba desperendiendo. Al rato cayeron cascotes. Uno le pego a Antonio en la cabeza y otro a María en un brazo provocándoles haridas a ambos. 

Como Juan tenía auto los llevó a la guardia del hospital mas cercano.

domingo, 10 de junio de 2018

Un dia de otoño



Una voz se escuchó en la quietud de la noche
No pasaremos de acá

Dados que salieron como quería para poder ganar el juego
Ir de un lugar al otro pero quedarse siempre aquí
Añoraba los tiempos en que las galletitas venian en cajones de metal

Debatieron tanto que de quedaron dormidos
Ebrios cantaban bajo la luz de la luna

Olvidó aquello que nunca vivió
Todos los organismos financieros pediran dinero prestado a la Argentina
Organizaba todo en su amada desorganización
Ñandues que pasan volando sobre mi cabeza
Ocre se veia la ciudad en ese domingo

sábado, 2 de junio de 2018

Estaba

Estaba

Sentada estaba
sobre la espuma del mar
Mientras las olas la llevaban
a esa montaña de sal

Sentada estaba
al calor de la luz solar
Mirando como las nubes pasaban
sin detenerse a saludar

Sentada estaba
sobre esa montaña de sal
Mientras el viento la llevaba
de nuevo hacia el mar

Sentada estaba
bajo el reflejo lunar
Con la melodía de unos grillos que la acompañaban
y miles de estrellas que no dejaban de titilar








sábado, 12 de mayo de 2018

Los pisos

Los pisos

Leandro, después de terminar de atender al último paciente, fue a visitar a un amigo. Este vivía a dos cuadras de su casa. Casa que aparte la usaba como consultorio. Era psicólogo. 

Con su amigo cada tanto se juntaban para hablar de sus vidas, compartir tardes de mate.  

Una vez que llegó, en el primer piso se le aparecieron un montón de niños con guardapolvo blanco. Tomaban la merienda luego de haber corrido y jugado un largo rato. Aunque también había otros viendo dibujitos en la TV, pateando una pelota, dibujando. 

Estuvo hablando con ellos y con varios padres. El ascensor no se movió. Mas tarde lo tomó para dirigirse al segundo piso. 

Al bajar se encontró con adolescentes gritando. Cantaban, bailaban, tocaban instrumentos musicales. Ademas de fumar y tomar cerveza. Algunos llevaban camperas de cuero, usaban piercing. A otros las musculosas le dejaban ver los tatuajes que tenían en los brazos. Probó hablarles.

De fondo sonaba una música electrónica a altísimo volume. No se escuchaba nada de lo que Leandro decía. Sumado a que muchos llevaban auriculares puestos o estaban con la mirada concentrada en sus celulares. Ni registraban su presencia. Así que caminó nuevamente hacia el ascensor. Este estaba ahí parado y con la puerta abierta. Como si lo estuviese esperando. Una vez que se subió arrancó.

En el tercer piso vio a un grupo de jóvenes. Vestían camisas, remeras, sueter, pantalones de jean. Los había sentados frente a la computadora,  hablando por teléfono, tocando las teclas del celular.  Otros escribían, leían, pintaban o realizaban actividad física. Fumaban, bebían vino, cerveza o agua. Hablaban de sus trabajos, carreras, anécdotas de la facultad, deseos de viajar, recuerdos de algunas vacaciones, sus proyectos. La relación con sus padres, amigos, parejas. Mezclados con charlas de deporte, música o películas. Quiso decirles algo pero fue en vano. Este grupo se mantenía firme en sus actividades o conversaciones. No le prestaban la mínima atención. Fastidioso, Leandro se fue de nuevo al ascensor.


En el cuarto pudo observar gente adulta. Algunos de ellos llevaban a sus hijos en sus brazos, caminando o en cochecitos. Aparecían conversaciones sobre como veían el futuro de sus hijos, su entorno. Saltando a diálogos acerca de la situación del país o sus trabajos. Ademas de quejarse del transito, la inseguridad o cosas que debían pagar. 

Aunque también hablaban de comidas, fútbol, viajes que hicieron, modelos de autos, marcas de celulares, estrenos de cine o recitales que fueron. Si estaban solos, casados, en pareja. Sumado a que de vez en cuando florecían recuerdos como viejos amores, amigos que no veían, lugares que fueron cuando eran mas jóvenes. Cosas que ya no están. Leandro les empezó a decir que el era psicólogo. Algunos se interesaron. Les dio una tarjeta con todos sus datos para después tomar nuevamante el ascensor.

En el quinto piso no vio nada. Gritó sin que ninguna voz le contestara. Recorrió el lugar. Era un enorme salón vacío. Rodeado por paredes pintadas de blanco y un piso de madera. Volvió a hablar pero no tuvo ninguna respuesta.  Lentamente el espacio se iba cubriendo de un humo blanco que le dificultaba la visión. 

Preocupado fue de nuevo al ascensor. Este ahora no hacía nada. No se movía. Gritó. Ninguna voz respondía. Pateo las paredes, las puertas del ascensor. Nadie lo escuchaba. 

De pronto despertó. Estaba todo transpirado. Miró el reloj. Eran mas de la una del mediodía. Ya que la noche anterior invito a algunos amigos a festejar su cumpleaños número 42 y se acostó tarde. Al tomar su celular vio mensajes y llamadas de pacientes que fueron a su consultorio como habían acordado. Aunque también había otros para pedir turno.

sábado, 28 de abril de 2018

Bailar

Bailar

Bailar y nada mas
Bailar descalzo al despertar

Bailar en medio de la vereda
Bailar hasta que el sol aparezca

Bailar bajo una fuerte lluvia que moja la piel
Bailar mirando las plantas crecer

Bailar en oscuras noches sin luna
Bailar en medio de una espesa bruma

Bailar sobre el hielo
Bailar sobre el fuego

Bailar escuchando un canto de sirenas
Bailar en las mañanas de primavera

Bailar en grupo a orillas del mar
Bailar sobre lo mas alto de una montaña en soledad

Bailar por las horas que quedaron atras
Bailar por las que estan por llegar

Bailar oyendo al corazón
Bailar sin escuchar los ruidos de alrededor

Bailar lo mas que se pueda en el presente
Bailar hasta el día en que nos lleven

sábado, 14 de abril de 2018

Persona A y persona B

Persona A y persona B



Se juntaron Persona A con Persona B


Persona A dijo_ ¿ Voy a ir a correr por el parque, queres venir conmigo?


_ Yo tengo que pagar un montón de cosas. Luz, gas, agua...¿ me acompañas?_ respondió Persona B


_ Buenísimo, porque me lo recomendó el médico para bajar de peso. Y si lo hago en soledad me aburro, me alegra que vinieras.


_Mejor, si no haciendo la cola hasta que me toque a mi no se me pasa mas la hora. Así tengo con quien hablar.


_Lo que pasa que empece a hacer dieta, cuidar mi cuerpo, porque a cierta edad hay que tenerlo mas presente todo ese tema... ¿Viste?_ continuó Persona A


_Encima cada vez llegan mas cosas para pagar, todo aumenta_dijo Persona B


_Si, yo en vez de aumentar debería bajar de peso, cada vez tengo mas panza_ acotó Persona A


_Cada vez es mas difícil, no se como va a seguir. Porque si sigue aumentando todo la plata alcanza cada vez menos.


_Yo por eso estoy en la lucha por bajar de peso, hacer un a vida mas saludable.


A lo que Persona B comentó_ pero cada vez cuesta mas, pagar esto, pagar lo otro, aquello. Ya para darte un gusto hay que pensarlo dos veces.


_Por eso yo estoy comiendo solo verduras, frutas, tomando solo agua. Deje de comer galletitas, medialunas, gaseosas


_Y ni hablar de ir a comer afuera, te sale un ojo de la cara_ se quejó Persona B


Persona A tomó el telefono y, mostrándoselo a Persona B dijo_ mira como tenía el cuerpo hace cinco años, mucho mejor que ahora


A lo que Persona B respondió_ si hace cinco años era mas fácil todo. Entonces sacó su celular del bolsillo y se lo mostró a Persona A_ mirá lo que me salió un litro de leche, es de no creer


Es verdad_ dijo Persona A_ tenía el cuerpo mucho mas flaco, era mas joven. Por eso empece a cuidarme.


_Yo tambien. Estoy comprando cosas de segundas marcas, no usando tanto la estufa o el aire acondicionado como antes, di de baja al cable


_Por eso salgo a correr, caminar, en invierno a algún gimnasio. Evito quedarme en casa. Porque si no empiezo a comer_aclaró Persona A


_No se puede seguir asi, cada vez es mas caro todo_ señalo Persona B.


_También deje de fumar. Antes llegué a fumar hasta cuatro cigarrillos al día. Uno después de cada comida.


_ Es terrible, ya no se puede hacer nada.


_Es dificil pero se puede, si uno pone ganas, voluntad se puede. Hace medio año pesaba dos kilos mas que ahora.


_ No se lo que va a pasar_ volvió a quejarse Persona B_ y ni me quiero imaginar lo que salen los remedios. Como hace uno que no le alcanza la plata..¿ Y si me enfermo?


_Tampoco tomo mas cerveza, porque también engorda y hace mal. Solo agua_ aclaró Persona A


_Encima hay que cuidarse de que no te roben. El otro día a una señora le sacaron el celular.


_¿ Vamos a correr al parque?_ preguntó persona A


_¿ A que parque?_ preguntó Persona B


_ ¿ No me dijiste que querías ir conmigo? 


_ Yo te pregunte  si me acompañabas a pagar los impuestos y vos dijiste que si_ aclaró persona B


_¿A pagar que cosa?_ se indignó Persona A para luego continuar_ pero vos me dijste que ibas a ir conmigo a correr por el parque


_  Yo te pregunté si no me querías hacer el aguante mientras pago para no aburrirme en la cola.


_  Vos me dijiste de ir conmigo al parque_ siguió insistiendo persona A


_ Vos dijiste que me acompañabas mientras iba a pagar los impuestos_volvió a decir persona B

_ Vos me dijiste que venías a correr conmigo al parque


_ Vos me dijiste que me acompañabas en la cola para pagar


Persona A se cansó y se fue al parque


Persona B enojada se dirigió a la cola a pagar





viernes, 30 de marzo de 2018

Nadie

Nadie

Ya nadie comenta
las entradas que de subir me encargo
Las palabras que brotan de mi cabeza
pasan invisibles en este mes de marzo

Habrá pasado de moda
el sitio este
Buscaran cosas mas novedosas
navegando en las redes

Donde andarán
las opiniones que lo adornaban con sus pinceladas
Vacío esto ahora está
como las hojas que caen marchitas en cada mañana

Nadie se fija que hay por acá
o cual es la novedad
Parece que quedó atrás
la época en que cada posteo daba que hablar

Los tiempos van cambiando
y los días no son los mismos
En otros temas mas importantes estarán concentrados
que en este blog envejecido

sábado, 17 de marzo de 2018

Supervivencia

Supervivencia

Cerraron las fábricas de la ciudad. Miles de empleados quedaron despedidos.
Salieron a reclamar. Cortaban calles, avenidas, daban panfletos a los transeúntes o automovilistas para hacer saber de su situación. Aunque en muchas ocasiones debían salir corriendo porque la policía los reprimía. También se llevaban detenidos a varios de ellos.

Cada vez que protestaban debían soportar la cada vez mayor ferocidad de las fuerzas de seguridad. Policías y militares que disparaban balas de goma y plomo. Ademas de arrojar gases nocivos. Muchos terminaban heridos, desmayados. Otros eran esposados para luego ser subidos a vehículos que los depositaban en distintas comisarías.

Entonces se cansaron. Cada uno intentaba hacer la suya como podía. Aunque la mayoría permanecía frustrada en sus casas sin saber que hacer. Estaban angustiados, dormían mal, fumaban o tomaban alcohol mas de la cuenta. Se peleaban con sus seres queridos. Algunos intentaban buscar trabajo en otros lados. Como bares, supermercados. Solo unos pocos lo consiguieron.

Pasado un tiempo. Varios de estos, con lágrimas en los ojos. Excluídos totalmente, sin nadie que les abriera las puertas, se dedicaron al delito. Asaltaban casas, autos. Sentían que no tenían otra opción. El sistema les negaba todas las oportunidades. Y del Estado no le daban ninguna ayuda. Sumado a que tenían hijos a quien cuidarlos, alimentar, comprarles ropa, útiles escolares. O padres jubilados que tampoco podían solventar los gastos por su cuenta.

A medida que pasaban los meses notaban que cada vez había menos para robar. 

Los dueños de las casas no tenían tantas cosas como antes. Estos también fueron echados de sus cargos. Muchos eran empleados como ellos. Otros profesores de universidades, médicos, técnicos industriales, bioquímicos. Se hallaban en la misma situación. Hartos de marchar sin obtener respuestas, aparte de aguantarse la represión de la policía, un gran número optó por irse a vivir a alguna ciudad lejana. Otro grupo pudo trabajar de otra cosa que no tenía nada que ver con el oficio que sabían y hacían toda la vida. Y varios también cayeron en el delito.

Mas tarde cerraron los comercios. Porque al estar la mayoría de la gente excluída sus propietarios no tenían a quien venderle. Se terminaron fundiendo. Dejando otro grupo de personas sin saber que hacer.

Los únicos que quedaban abiertos eran los negocios de comida. Pero no por mucho tiempo. Ya que la cada vez mayor gente que quedaba fuera del sistema les pedían alimentos. No compraban porque no tenían dinero. Cuando los dueños se cansaron de darles comida gratis, ya que no les alcanzaba el capital para reponer la mercadería saquearon sus locales. Una vez ocurrido este hecho decidieron bajar las persianas de esos comercios para no volver a abrir. Despidiendo a sus empleados Que tampoco sabían que hacer.

Cuando ya estaba todo cerrado y no había nada. La gente, cada vez con mas hambre se fueron comiendo entre ella. 

sábado, 3 de marzo de 2018

Ida y vuelta

Ida y vuelta


Saliendo desde el este
para en el oeste perderse

Una silueta que baila en el mar
que arrastrándose en las montañas terminará

Una fuerte luz brillando en el horizonte
apagándose para volverse invisible en la noche

Un jazmín que florece de primavera
cayendo en otoño deshecho sobre la tierra

Un soleado cielo
al que la niebla lo va cubriendo de un gris espeso 

Una pared recien pintada
que la humedad se encargará de agrietarla.

Un rostro de niño
transformándose en arrugas de un cuerpo envejecido

Así vamos pasando los días
se consumen nuestras vidas.
Entre tantas idas y venidas
sin saber cuando el camino se nos termina.


Gualeguaychú. Y muchas ciudades mas...

En Gualeguaychú ya nadie toma agua de la canilla. Muchos también dejaron de bañarse en el río. Una mujer reconoce que siente miedo hasta de respirar. Ninguno que conozca su historia se atrevería a decir que está exagerando.
Antonella González tenía la vida que quería tener a los nueve años. Mamá, papá, cuatro hermanos y la playa de Ñandubaysal cerca de casa. La alegría sólo se interrumpía cuando los neumonólogos insistían en el uso del puff. "Algunos decían que tenía asma y otros, una alergia bronquial, pero Anto solamente había tenido una crisis respiratoria a los cinco años. Lo único que hacía el puff era generarle muchas palpitaciones".
El año pasado Antonella viajó a Santa Fe para pasar las vacaciones de invierno con su tía, que aprovechó para incorporar una nueva opinión. El médico que revisó a Antonella no necesitó hacerle ningún análisis para descubrir que el problema era otro. "Con sólo tocarla se dio cuenta de que tenía el bazo inflamado y que debía internarla de inmediato porque podía ser leucemia", recuerda Natalia.
Antonella volvió a Entre Ríos y un médico privado confirmó el diagnóstico. "La tuve que llevar a un consultorio porque en el hospital de Gualeguaychú no hay niños con cáncer, no hay una lista de chicos que hayan sido diagnosticados alguna vez y tampoco hay oncopediatras. El médico me dijo 'hasta acá llegué' y me aconsejó que la llevara a Buenos Aires."
Lo que pasa en Entre Ríos es el glifosato. Una investigación publicada por la revista internacional Environmental Pollution y realizada por científicos del Conicet reveló que el herbicida volcado en los campos argentinos por el agronegocio no se degrada –por lo tanto, se acumula– y que la concentración de glifosato constatada en Entre Ríos –con epicentro en la localidad de Urdinarrain, dentro del departamento de Gualeguaychú– se encuentra entre las más altas a nivel mundial.
Ya en marzo de 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que forma parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), concluyó que "existe evidencia suficiente" para relacionar al glifosato con, precisamente, la proliferación de la enfermedad.

ESTO NO LO ESCRIBÍ YO
Fuente:






Antonella y los cánceres de Gualeguaychú


Por Silvana Melo para Agencia Pelota de trapo
Gualeguaychú es un terrón en la provincia de Entre Ríos: la más regada por glifosato, según informes del Conicet. Con Urdinarrain como estrella mundial del veneno sistémico (Environmental Pollution). En Gualeguaychú el 30 % de los muertos mueren de cáncer, mientras que en el país no superan el 20 %.
Entre Ríos es una autopista sojera, capital de un modelo de producción que necesita envenenar para subsistir. Dos días antes de que Antonella muriera, Natalia Bazán habló 28 minutos frente a su celular. La madre de Antonella habló cuando la nena ya dormía y el dolor había sido derogado en las últimas horas de vida. Y dijo que “la vida de nuestros hijos no siga siendo un negocio”. Y dijo que “paren toda esta mierda que mata a nuestros hijos y a otros les llena el bolsillo”.

El periodista Fabián Magnotta, después de la investigación donde surgió que el cáncer en Gualeguaychú superaba la media nacional, publicó en su perfil de Facebook un pedido: “No hay estadísticas sobre cáncer en menores de 18 años en Gualeguaychú. Agradezco información para hacerla”. Decenas de respuestas con nombres, con edades pequeñas, con historias de leucemias y cánceres, con temporadas eternas en el Garrahan, lejos de casa, con muertes absurdas, caprichosas, colonizando espacios donde deberían regir la rayuela y la vertical, la cancha y el burbujero, despacito y el brujo de bulubú, el reggaetón y la bici.
Le llevará un año más a Fabián Magnotta elaborar toda esa muerte aluvional. Pero será él quien lo vuelva a hacer porque las cifras oficiales, si hay, se guardan celosamente. Para no generar segundas investigaciones (por ejemplo, las causas) que puedan fastidiar a los actores -de ubicuidad intensa- de los agronegocios. Que suelen ser diputados, ministros, médicos, empresarios. Es decir, telas de araña que envuelven la voluntad de los pueblos. Que conceden generosamente el trabajo con el que subsisten esos pueblos. Y ante los que pocos se atreven a correr un riesgo que, además de la hipoteca del futuro, a la que ya están resignados, les abroche el vaciamiento del presente.

Antonella murió el lunes a las 10,25 en la Terapia Intensiva del Garrahan. “Las cinco quimios le destrozaron los órganos”, dijo Natalia Bazán. En una provincia arrasada por los agroquímicos, probablemente Anto haya sufrido el castigo de la hierba frágil. Y la terapia con más química la haya quebrado como un cristalito. Acaso no se sepa nunca. Y sólo quede en la canasta de las hipótesis. O en el baúl de los mitos. Para que no se despierten los propietarios de la tierra y el agua. Y se sientan ofendidos por niños que se mueren como daños colaterales.


Como murieron Leila Derudder (14) y Joan Franco (dos años y medio) en 2014 en San Salvador, Entre Ríos. A 200 kilómetros de Gualeguaychú. En esa cuadra donde el cáncer golpeaba a la puerta casa por casa.
La revista internacional Environmental Pollution fue la que publicó el informe de los investigadores del Conicet: Entre Ríos registra los más altos niveles de acumulación de glifosato a nivel mundial. “Dada la enorme cantidad pulverizada y la afectación de los microorganismos encargados de su degradación, el producto no hace más que acumularse en las tierras con todo el riesgo tóxico que esto implica”.





Foto: Pablo Piovano

Es una evidencia científica de la criminalidad del impacto socioambiental del modelo de producción que ha subsistido con éxito desde su blanqueo brutal en 1996 con la entrada de la transgénesis, en un tránsito por neoliberalismos, progresismos y etcéteras, amamantados todos prolijamente por la nueva concentración de poder.
Las evidencias políticas están en la impunidad. En la ceguera judicial que es capaz de negar responsabilidades a pesar de la autopsia en un cuerpito plagado de endosulfán. En la decisión de mantener el modelo como columna y sostén del estado.
Mientras la vida pasaba afuera, desesperada, vertiginosa, Antonella moría el lunes. A las 10,25 de la mañana. Tenía ocho años. Estuvo meses en el Garrahan, enchufada a cables y agujas, atada a barbijos, cantando hasta que pudo. Cuando debió haber jugado hasta el hartazgo. Tomando helados, pelándose las rodillas en la plaza y riéndose de Gualeguaychú, con ese nombre de estornudo. Libre y feliz.
*Por Silvana Melo para Agencia Pelota de trapo
ESTO NO LO ESCRIBÍ YO
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domingo, 25 de febrero de 2018

Santiago del Estero






19 de julio “XII Marcha de los bombos”, el sentir santiagueño

Por Ricardo Seronero.


El mes de Julio en Santiago del Estero es tiempo de festejos y celebraciones, ya que el 25 de Julio, la ciudad de Santiago “Madre de Ciudades” cumple su aniversario. Muchas son las actividades culturales y turísticas programadas, y una de ellas es la famosa y tradicional La Marcha de los Bombos, la cual año tras año recibe cientos de aficionados del folclore.
La convocatoria tiene a más de 3000 bombistos, además bailarines, cantantes, santiagueños y turistas que van marchando al ritmo de los bombos.
Historia de la marcha.
La Marcha de los Bombos nació en Santiago del Estero en el 2003 y continúa en vigencia. Todos los años en Santiago el Estero, unos días antes del festejo del cumpleaños de la ciudad, habiéndose convertido en poco tiempo en una marca característica de la provincia.
Desde distintos puntos de la capital y La Banda, parten columnas de gente con bombos. Convergen en avenida Belgrano y Libertad y desde allí se dirigen al parque Aguirre para cantar el himno provincial de los santiagueños, la chacarera Añoranzas.
Ese un resorte cultural que ha provocado un hondo sentimiento de identidad, donde la gente se siente protagonista homenajeando a la ciudad. Este espacio representa un lugar en el que santiagueños y foráneos se convocan en un ámbito sin dueño, horizontal, pluralista y democrático; vienen a nutrirse,
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a alimentarse y convergen con bombos, cajas, sachas y en la edición de este año, también guitarras y otros instrumentos de cuerda, para caminar juntos con el fin de rescatar, revalorizar y proyectar la cultura de un país en pos de los mejores anhelos del “encuentro”, como un momento de comunicación muy importante de un pueblo que decidió seguir adelante.
El bombo representa el sentir santiagueño, lo anima, lo mueve y lo enardece. Este instrumento lo acompaña en las más altas alegrías, pero también está en el camino final del descanso.

ESTO NO LO ESCRIBÍ YO 
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