Red de escritores en español

sábado, 19 de septiembre de 2009

Una noche de verano

Una noche de verano.

Jacinto habitaba una pequeña casa situada en el campo. Una noche de verano fue a visitar a un amigo que vivía en un pueblo cercano. Allí permaneció un largo tiempo comiendo asado y jugando a las cartas junto a este y dos personas mas.
Una vez que salió, al igual que como solia hacerlo en varias ocaciones, se puso a caminar por una angosta calle de tierra que lo llevaría de nuevo hacia su hogar. En ese sitio no había nadie. Lo único que lo iluminaba era la luz de la luna. Hacia los costados no se veía otra cosa que extensos pastizales o algún que otro árbol. De pronto le pareció oir unos pasos que avanzaban a lo lejos. Se dió vuelta pero no encontró nada extraño. Lo único que le llamó la atención es que apenas giró su cuerpo estos inmediatamente desaparecieron. Siguió caminando. Al rato escuchó un grito. Miró para todos lados y comprobó que todo se hallaba en absoluta calma. Aceleró la marcha. Al cruzarse con un gato creyó que era este el causante de todos esos ruidos. Lo que hizo que se quedara mas tranquilo. Prendió un cigarrillo y se sentó en un costado.
Cuando terminó de fumar decidió continuar su marcha. Mientras caminaba volvió a sentir esos mismos pasos. Con la diferencia de que esta vez estaban mucho mas cerca. Giró de nuevo su rostro y alcanzó a divisar una figura negra que avanzaba a toda velocidad hacia donde se hallaba él. Aceleró el ritmo. Luego de varios minutos no volvió a observar mas nada a la vez que esos ruidos se callaron.
Estaba bastante preocupado con estos últimos episodios. Veía que aquel gato no tenía nada que ver. Que era otra cosa que no sabía de que se trataba. Pensaba en que nunca le había ocurrido nada similar a lo largo de los aproximadamente treinta años que realizaba ese trayecto. Menos aún en los momentos que de joven se quedaba ahí mismo contemplando las estrellas junto a su novia o las veces que se ponía a entonar melodías con su guitarra al costado de ese camino esperando el amanecer. Sentía que desde ahora todo iba a ser distinto. Que ese lugar se había puesto peligroso como para recorrerlo de noche.
Cuando ya se encontraba a pocos metros de su casa escuchó que alguien tosió. Se dió vuelta y vió a un hombre encapuchado vestido con un sobretodo negro. Quien portaba un hacha en una de sus manos y tenía una piel extremadamente blanca repleta de arrugas. Empezó a correr. Notó que ese individuo lo hacía mucho mas rápido que él a pesar de que aparentaba contar con bastante mas edad mientras se reía a carcajadas. Miró de nuevo hacia atrás y descubrió que le faltaban todos los dientes a la vez que ya lo tenía bien cerca. Siguió corriendo a toda velocidad.
En el instante en el que empezaba a sentir como intentaba tomarlo de la ropa logró ingresar finalmente a su hogar. Allí se sirvió un vaso con agua y se quedó un largo tiempo sentado en la cocina. No tenía la menor idea acerca de quien era esa persona, que buscaba o las causas por las que se hallaba en ese lugar. Pero lo que mas lo preocupó fué la forma en la que lo siguió a lo último. Tenía miedo de que fuera a matarlo. Una vez que logró calmarse se fué a acostar.
A la mañana siguiente, apenas se levantó, salió afuera y encontró todo normal. No había marcas de hachazos en la puerta, las macetas que tenía se hallaban en perfecto estado.
Durante los días posteriores no volvió a ver mas a ese hombre ni tuvo que afrontar algún hecho similar. Conversó sobre ese tema con algunos conocidos que vivían en campos vecinos pero todos le dijeron que jamás oyeron hablar de algo así. Lo que le pareció mas extraño aún.
Una tarde vió que estacionó una camioneta frente a su casa. Fué a fijarse y vió que se trataba de su primo, quien era escritor y vivía en un campo bastante alejado. Este le mostró un libro donde aparecía una serie de historias, varias de las cuales eran parecidas a la que él le había ocurrido. Le preguntó de donde las sacó y se limitó a responderle que quiza no se acordara debido al estado de ebriedad que tenía o se le mezclaran las cosas. Pero esa noche, después que volvió de ese asado con su amigo a eso de las doce, ambos se encontraron y se quedaron imaginando historias hasta altas horas de la madrugada mientras tomaban vino y cerveza. Tambien le dijo que al final él estaba bastante borracho y se había quedado dormido. Razón por la cual este había decidido irse.

5 comentarios:

Carmen Rivero dijo...

Gus, eres muy bueno...cómo me gustan estos cuentos tuyos...por un momento me vi corriendo como el protagonista...genial.
Buen fin de semana, un montón de besos y abrazos

Lao dijo...

Me quedé con la intriga. ¿sería el primo el que lo seguía? Un abrazo! que andes bien!

Gustavo dijo...

Hola Carmen. Gracias por los comentarios. Aunque debe ser feo estar corriendo como se lo imaginaba el protagonista jaja.
Te mando un abrazo y que tengas buena semana. Chau

Gustavo dijo...

Hola Lao. No. Yo lo que quise poner es que cuando volvio de comer el asado se encontro con su primo que era escritor y se quedo junto a él en su casa imaginando historias mientras tomaban alcohol. Solo que estaba tan borracho que no se acordaba. Y pensaba que esa historia que se imagino con su primo habia sido cierta.
Bueo eso. Te mando un abrazo y espero que andes bien. Chau

Anónimo dijo...

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