Dudas
Comenzaba marzo. Luciana tenía ganas de hacer un curso de tejido. Empezó a buscar en las redes. Anotó el número de los lugares que le quedaban más cerca de su casa. Podría ir después de las 17 cuando terminaba de trabajar en una cafetería ubicada en el centro.
Una noche ya en la cama comenzó a ver una serie. No se pudo concentrar. Le abrumaban las dudas sobre si realmente quería ir a algún taller o dejarlo para otro momento. Sentía que todavía no estaba del todo decidida. Acabó por dormirse varias horas después.
A excepción de los domingos Luciana se levantaba a las 7. Desayunaba café y tostadas con mermelada para luego salir a tomar el subte A que la llevaba a su trabajo.
Un sábado mientras revolvía carne picada en una sartén retomó con la idea. Aprendería cosas aparte de hacer algo diferente. Se prometió seguir buscando a partir del lunes siguiente.
Sin embargo esa euforia le duró poco. Una semana después empezaba a replantearse si realmente quería tejer. Por un lado le gustaba. Pero por otra parte sentía que no se hallaba lo suficiente preparada.
Luciana vivía sola en un departamento dos ambientes ubicado en Flores. Tenía un hermano menor al que sólo veía para los cumpleaños tanto de ambos como el de su madre.
Trabajaba en la cafetería hace más de un año. Anteriormente se repartía el tiempo entre la facultad y la panadería que tenía Oscar, su padre. Quería ser psicóloga.
Pero llegó un día donde Oscar tuvo que cerrar la panadería porque se le hacía cada vez mas difícil afrontar los gastos al tiempo que bajaban las ventas. Luciana se vio obligada a buscar otro empleo y dejar la universidad. Al poco tiempo su padre terminó muriendo de un infarto.
Los pocos amigos que tenía los hizo en la facultad. Con ellos crearon un grupo de WhatsApp para juntarse a estudiar o reunirse a tomar algo de vez en cuando.
Estaba terminando abril. Una tarde al salir del trabajo volvió a pensar con más profundidad el plan de comenzar algún taller. Lo había hablado con un compañero y este le aconsejó hacerlo. Se entusiasmaba imaginando hacerse sus propias prendas, incluso poder venderlas al tiempo que conocería más gente.
Cuando llegó a su casa volvió a buscar en la Tablet cursos de tejidos. Mandó WhatsApp a varios.
No tuvo mucha suerte en el amor. Hace más de tres años rompió abruptamente con Gastón, su última pareja, al enterarse que la engañaba con otra. Fue una tarde que llegó antes de la facultad y los vio a los dos juntos besándose en un sillón del living. Le agarró un ataque. Empezó a gritar echando a ambos. Ahora estaba llegando a los cuarenta. Prefería seguir así.
A su madre la visitaba una vez por semana, generalmente los domingos o feriados que era cuando mayor tiempo tenía.
A los pocos días Luciana dudaba de nuevo sobre seguir buscando cursos. Pensaba y le daba un poco de fiaca. Prefería esperar a que llegara la primavera con los días más largos y calurosos.
Una vez le comento esa idea a dos amigas mientras comían pizza en un bar. Ellas, además de seguirle preguntando si algún día retomaría los estudios, le recomendaron hacerlo. Que no dejara perder la oportunidad. Argumentaban que por ahí después ya no podría por algún problema imprevisto que le surgiera o sería demasiado tarde.
De nuevo en su casa Luciana lo pensó otra vez. Volvió a decirse que algo tenía que hacer ahora que había dejado de estudiar. No podía estar solamente yendo y viniendo de la cafetería a su casa y viceversa. Además podría crearse un sitio y vender tejidos por internet obteniendo un dinero extra. Sumado al caso de que si alguna vez perdería el empleo tendría otra salida.
Ya en invierno empezó a cuestionarse si realmente valdría la pena comenzar algún curso. A lo mejor iría y no le gustaba o no era lo que quería. Notaba que no se hallaba lo suficiente preparada.
Luego de varias semanas retomó con la idea. Una mañana en el subte. Veía que se le iba pasando el tiempo y no hacía nada. Se reprochaba. Si iba a un taller y no le gustaba lo dejaría y buscaría otro.
Una vez que fue a visitar a su madre Luciana también se lo comentó. Esta le dijo que haga como mejor le parezca y se sienta cómoda.
Un domingo mientras caminaba por Parque Centenario empezó de nuevo a dudar. Tenía miedo a comprometerse para ir todas las semanas y después arrepentirse, faltar y no poder cumplir. Que pensarían los demás compañeros del curso.
Para fines de octubre Luciana otra vez se decidió a ir. Aunque no buscó nada porque ya faltaba poco para que termine el año. Se enojaba con si misma por perder todo ese tiempo pensando y dudando. Se prometió empezar el año que viene. Aunque en el fondo no sabía si lo iría cumplir o volverían a aparecerle las mismas inseguridades que estos últimos meses.
12 comentarios:
A Luciana le falta Netflix! Un abrazo Gustavo!
Hola María Cristina. Nunca miré tantas series y películas desde que tengo Nexflist para mediados del año pasado. Sumado a que leo menos libros porque me está empezando a costar ver las letras chicas de cerca. Que tengas linda semana!
...dicen que las dudas salvan, quizás en ellas hay oportunidades de giro en el destino
Buena jornada 💐
Hola Lichazul. Si puede ser. Pero a veces también te pueden hacer perder tiempo. Y ese tiempo nunca volverá. Pensar primero una cosa, luego lo contrario y así. A veces la mente no deja que el cuerpo actúe. O le va poniendo limitaciones. A veces se hace difícil decidirse hacer tal cosa sin pensarlo mil veces antes. Que termines bien el sábado!
Hola Gustavo, las dudas no son buenas compañeras, porque actúa como enemiga de la confianza, manteniéndonos en un estado de incertidumbre. Que tengas un bonito día. Un abrazo.
Soy incapaz de entender a una persona con tantas dudas y con pensamientos negativos, cree nada le va a salir bien.
Abrazos.
Hola Cristina si. Primero te hacen pensar una cosa, después todo lo contrario y el vehículo no avanza. Que tengas un buen domingo. Abrazos!
Si Conchi. Conozco gente así. Que a veces se hace la película o viene con pensamientos negativos que están aleados de lo que realmente es. Saludos!
Las dudas que tantas veces paralizan nuestras vidas
un buen relayo
Un abrazo Gus
Así es Stella. A veces uno se la pasa dudando y pensando que esto, que el otro, que aquello, que pasa si... y cuando se qiuiere acordar no hizo nada. Te mando un abrazo
This one really hits because it’s so real. She keeps wanting to start something for herself but keeps getting stuck in her head and timing everything “for later.” Honestly feels like a lot of people go through that phase where even small decisions start feeling huge.
Yes, Melody. These things happen. Sometimes you can't stop all those floods of doubts and thoughts from appearing.
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