Las palomas
Aquellas palomas se alimentaban de yuyos, flores y hojas de plantas que encontraban. Anidaban en las copas de los árboles más altos. En el medio de ese campo había una laguna. De allí bebían.
Una mañana se asombraron al ver la llegada de varios helicópteros. Estos se posaron encima de ese espejo de agua. De sus bases un grupo de personas vestidas con uniforme azul lanzó mangueras que aspiraron buena parte de su contenido.
Poco después esas aves fueron testigo de la aparición de topadoras que se encargaban de desmontar aquella zona donde habitaban. Acompañadas por otro grupo de personas vestidas igual que las anteriores que se encargó de cubrir con cemento ese sitio. Ellas ahora debían ir mas lejos para alimentarse y construir sus nidos.
Semanas más tarde las palomas presenciaron como esos helicópteros nuevamente volvieron a sacar agua de aquella laguna dejándola por la mitad. Empezaba a ganarles la incertidumbre. Se incomodaban al pensar que tenían menos espacio para vivir, alimentarse y poder calmar su sed. Aunque por otra parte conservaban la esperanza de que con el tiempo esas personas les volverían a reconstruir su hábitat. En aquella zona más distante de la laguna continuaban con sus vidas. Se reproducían, volaban para beber o refrescarse en aquel espejo de agua y buscaban flores, insectos o pastos para comer.
Otro día las palomas advirtieron el regreso de esas topadoras. Como forma de demostrar su descontento comenzaban a volar rodeando aquellos vehículos y dando fuertes graznidos. De pronto llegaron varios camiones. De allí bajaron personas cubiertas también de azul que empezaron a dispararles. A varias las mataron, a otras les provocaron daños importantes en alas, picos y ojos.
Al ver esto la mayoría de ese grupo huyó espantado. Aunque había algunas tantas que se quedaban a ayudar a las que quedaban heridas o quedarse al lado de las fallecidas.
Empezaban a vislumbrar la presencia de palomas procedentes de otros parajes donde ya los habían secado, desmontado y cubierto con cemento en su totalidad.
Tiempo después volvieron a ser testigos del arribo de esos helicópteros. Estos redujeron el agua de esa laguna a una cuarta parte de su tamaño original. Acompañados por topadoras que continuaban deforestando aquel sitio destruyendo otra vez nidos y espacios donde se movían. Sumado a los hombres vestidos de azul que bajaban de los camiones empezando a dispararles buscando ahuyentarlas. A las que se les acercaban graznando como forma de protesta les tiraban hasta matarlas.
Esa población de palomas nuevamente se veía obligada a abandonar su territorio y alejarse aún más de aquel espejo de agua. La cantidad de palomas que venían de otros sitios que ya habían sido destruidos por completo no paraba de aumentar. Llegaban cada vez más débiles. Volaban bajo. Paraban un rato a descansar para luego despegar y volver a hacer otra pausa.
La angustia aumentaba constantemente entre toda esa población. Les era cada vez más difícil anidar o conseguir alimentos. Tampoco sabían dónde. Los yuyos, plantas o árboles que aún permanecían no alcanzaba para todas. La poca agua que quedaba se mezclaba con el barro situado en el fondo. Pero a las palomas no les quedaba otra que seguir bebiendo de allí. Aunque muchas después se enfermaban. También había muchas que al no poder alimentarse lo suficiente terminaban muriendo. Otras empezaban a pelearse a picotazos entre ellas tanto por el agua como por la comida o sitios donde armar sus nidos.
La desesperación se iba apoderando entre este grupo. Cada una buscaba salvarse como podía. Era capaz de herir o matar a la de al lado con tal de sobrevivir.
Las más fuertes empezaron a volar buscando nuevos terrenos donde poder tener una mejor calidad de vida alejándose de ese sitio para no volver. Otras, unas pocas, pretendían organizarse intentando construir refugios colectivos o racionar recursos para que todas puedan tener las mismas porciones. Y ver la manera de recuperar lo perdido intentando almacenar el agua de lluvia o colocar tierra encima de los sitios que habían quedados cubiertos con cemento buscando que con el tiempo aparecieran nuevos brotes. Pero apenas una minoría les llevaba el apunte. Incluso recibían ataques de muchas palomas. La gran mayoría de estas aves se hallaba resignada. Sólo pendiente de sus asuntos personales. Su principal preocupación era como subsistir cada día ante este panorama cada vez más desolador. Sumado al temor de que regresaran esos seres vestidos de azul para quitarle más agua y territorio.
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