Del cemento 3325 PB
Marcos empezó a trabajar en una empresa de correos. Antes lo hacía en otra sucursal situada a más de 30 kilómetros de aquella zona.
A los pocos días le ordenaron llevarle un paquete a Jorge González. Debía entregárselo personalmente. Su domicilio se hallaba situado en calle Del cemento 3325 PB.
Cuando llegó vio que esa calle era peatonal. Estaba al 4100. Prefirió caminar. Para ello encadeno su moto a una columna. En un momento se dio cuenta que la numeración subía. Se hallaba en el 4750. Empezó a caminar hacia el otro lado. Al sacar el celular de su bolsillo notó que no tenía señal.
Cuando llegó a Del cemento 3800 notaba que el orden variaba. La cuadra siguiente volvía a marcar 4000-4100. Pero el nombre de la calle no se modificaba. Intentó preguntar a varios transeúntes que pasaban. La mayoría estaba mirando el celular o concentrados en sus asuntos y no registraban su presencia. Algunos decían que estaban apurados. Otros que no tenían idea. Sólo unos pocos le contestaban que debía seguir algunas cuadras más hacia el sentido que estaba yendo.
Marcos continuo su marcha. Volvió a ver su teléfono y seguía sin señal. Cuando llegó Del cemento 4500 notó que de golpe las direcciones de las casas pasaban al 2525, 2559, 2583, etc. Volvió a consultar a las personas que cruzaba y le repetían lo mismo que en la vez anterior.
A medida que avanzaba veía que si bien la calle seguía siendo peatonal había cada vez menos comercios y edificios. Empezaban a abundar casas de una o dos plantas, fábricas o depósitos.
Mas tarde se encontró con que la numeración regresaba al 4000. Intentó mirar otra vez su celular pero la señal brillaba por su ausencia. Los transeúntes que pasaban eran cada vez menos. Aunque ahora no preguntó nada porque sabía que le iban a responderle igual que en las ocasiones anteriores. Dos cuadras más adelante vio un kiosco. Entró y preguntó allí. Uno de los empleados no conocía esa dirección, el otro le dijo que serían unas siete cuadras más, que siga caminando por Del cemento del modo que estaba yendo.
Marcos recorrió ese tramo. Al llegar esa dirección no apareció. Observó la altura de las casas y comprobó que estaba nuevamente al 4700.
Hizo trecientos metros más. En una esquina encontró una carnicería. El señor que atendía le explicó que debía ser para el lado opuesto porque para el que Marcos iba el orden de la calle subía. Igual le recomendó preguntarle a otras personas porque no sabía donde quedaba esa altura.
Miró su celular. Este continuaba igual. Se fijó la hora. Eran más de las 14. Se sorprendió con lo rápido que se le había pasado el tiempo. Intentó seguir preguntando a algunos que pasaban. Ninguno le daba una respuesta clara. La gran maoría no tenía idea o pasaban de largo sin responderle. Mientras que unos les decían que camine para un sentido y otros para el contrario. Todo esto empezaba a cansarlo. Su cuerpo se hallaba bañado en sudor. Buscó un banco donde sentarse. La mayoría estaban ocupados por personas que dormían. Después de caminar algunas cuadras encontró uno libre. Allí sacó de su mochila una botella de agua y bebió hasta acabarla. También tomó el sobre que tenía que entregar. Observó que sólo decía "para Jorge González, calle Del cemento 3325 PB" No había ningún número de teléfono ni DNI. Lo volvió a guardar.
Marcos no sabía que más hacer. Se recostó sobre aquel asiento.
Más tarde lo despertó el ruido de dos personas que pasaban hablando a los gritos. Sacó su celular. Este continuaba del mismo modo. Su reloj marcaba las 16:22. Se levanto. Tuvo la idea de salir de esa peatonal. Dobló en la primera esquina que cruzó. Ahora tenía que caminar por la vereda. Volvía a escuchar el ruido de los coches que pasaban. A los pocos metros observó su teléfono y la señal había regresado. Se encontró con un montón de WhatsApp, mensajes de texto y llamadas perdidas. La mayoría eran de la sucursal del correo para recordarle el resto de las cosas que le faltaba entregar.
Marcos llamó a un auto de aplicación para que lo lleve al lugar donde había dejado su moto. Se subió a ella hacia la sucursal del correo. Le explicó lo ocurrido a un superior y este pensaba que era una burla. Le mostro el extenso historial de las veces que intentaron comunicarse con él. Además de darle una notificación por parte del representante de la empresa en aquella zona citándolo el día siguiente a las 9 en la sede central.
Luego Marcos se dirigió hacia su casa. No sabía que pensar. O como demostrar que lo que le pasó fue real. También se arrepintió de perder tanto tiempo con aquel sobre. De no haberse vuelto ni bien comprobó que la calle Del cemento cambiaba de numeración, dejar el paquete allí y entregar otros pedidos.
Se baño y se fue a acostar. No tenía hambre. Le dolía la cabeza.
A la mañana siguiente Marcos, apenas revisó su teléfono se encontró con un WhatsApp del correo avisándole que se dirija a la sucursal donde trabajaba, también a las 9. Le dijeron que el representante lo recibiría en ese local.
Una vez que llegó estaba el superior, los demás compañeros y el representante. Todos empezaron a reírse a carcajadas. Le hicieron saber que era una broma que le hacen a los nuevos empleados. La dirección Del cemento 3325 PB no existe.
Aunque le avisaron que no sabían quien le puso la numeración a esa calle y porque lo hizo de esa manera. También coincidían con Marcos en el que en esa peatonal la señal de teléfono era poca o nula.
10 comentarios:
Pensei que não fosse possível brincar em serviço.
Abraço amigo.
Juvenal Nunes
Bromas maquiavélicas se hacen en trabajos usando como excusa iniciados...pero en el fondo es la forma de abuso ante la necesidad humana
Buen comienzo de semana 💐☺️
Las bromas cercanas al bulling no son graciosas, malas costumbres, un abrazo Gustavo!
Hola Juvenal depende de que trabajo o que tipo de bromas. Bromas como la que aparece en el relato seguro que no. Un abrazo para vos
Lichazul. Yo escuche que en algunos lugares como en la policia, el rugby y no se si en alguna otra disciplina más a los iniciados los hacen o hacían pasar mal. No se si sigue así o no. Que termines biene el domingo
Hola María Crisitina si. Pero para no quedarme siempre en lo mismo estoy viendo darle una vuelta de tuerca a los relatos y no caer siempre en lo mismo. Marcos cansado, regresando al trabajo o a su casa. Sólo, perdido. Reproches o despidos por parte del jefe. Con la incógnita si ese domicilio existía o no. Finales así ya los escribí muchas veces. No quiero terminar repitiendome. Que tengas linda semana!
This was such a frustrating story to read because I kept thinking Marcos was finally going to find the address, only for the numbers to change again. The disappearing phone signal, the conflicting directions and the way everyone kept sending him in different directions made the whole thing feel increasingly strange. Then finding out that the address never existed and that it was a joke played on new employees made me feel sorry for him more than anything, especially after he spent hours walking around in the heat carrying that envelope. I can understand why he regretted not simply turning back when the numbers first started changing, but when you are given a job and told to deliver something personally, you naturally assume there must be a real destination waiting for you.
Esa clase de bromas para mi, son de muy mal gusto, desde luego que yo no hubiese caminado arriba y abajo tanto rato.
Abrazos.
Hola Melody. Si regresaría al lugar cuando los números empezaban a cambiar para dear e paquete seguir con otros pedidos no hubiese eistido este relato jaja. Te mando un abrazo!
Hola Conchi. Si. Aunue a veces pasa acá cuando alguien va a algún pueblo, se aleja del centro y ya no aparecen los carteles con los nombres numeración de as calles. Preguntas y es un lío. Te dicen a tres cuadras, doblar a la derecha, seguir no se cuanto más, después volver a doblar. O la calle Salta en Bariloche que bajaba al 100 y después volvía a subir. Que tengas buena semana
Publicar un comentario